«Para acabar con Eddy Belleguele», por Édouard Louis, Ediciones Salamandra

Para acabar con Eddy Bellegueule_135X220Según iba creciendo, notaba más clavada en mí la mirada de mi padre, el terror que lo iba invadiendo, su impotencia ante el monstruo que había creado y cuya anormalidad se iba afirmando de día en día. A mi madre parecía tenerla desbordada la situación y tardó muy poco en tirar la toalla. Muchas veces pensé que llegaría el momento en que se marcharía dejando una simple nota encima de la mesa donde explicara que no podía más, que ella no había pedido un hijo como yo, que no estaba dispuesta a vivir aquella vida y reivindicaba su derecho a dejarla atrás. En otras ocasiones creí que mis padres me iban a llevar al arcén de una carretera o a lo hondo de un bosque para abandonarme allí, como se hace con los animales (y sabía que no lo iban a hacer, que era imposible, que no llegarían a eso; pero se me ocurría esa idea).

Fragmento de la novela «Para acabar con Eddy Belleguele», por Édouard Louis, Ediciones Salamandra

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Minuto infeliz

esperar_01Esperé sentado en aquel aeropuerto desierto, sin voces ni llamadas.
Esperé a que Foster Wallace escribiera su último ensayo.
Esperé la noticia del año.
Esperé a que llenaras la nevera de manzanas podridas.
Esperé una guerra detrás del objetivo.
Esperé tu juventud, tus cartas, tus ventanas, tus fotos de cumpleaños,
tus recuerdos fragmentados en blanco y negro…

Esperé una palabra, al menos, una palabra gritada en nuestro refugio ignoto.

Esperé ese minuto que me prometiste hasta que la ley lo hizo infeliz.

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Volvería

 

Risto-Mejide

 

Para Sandra, por sus miradas, sus silencios, por todo…

 

Texto de la cabecera de entrada de «Al rincón de pensar», por Risto Mejide:

Si volviera a nacer me gustaría decirte que corregiría errores, pero pasaría seguramente por las mismas cosas, me equivocaría en los mismos sitios y acertaría más bien poco o casi nunca, porque si volviera a nacer me gustaría decirte que sería más duro, más experimentado, mas sabio; pero imagino que nada, que acabaría diciendo los mismos «te quiero», los mismos «te odio», los mismos «adiós». Volvería a llorar por los mismos éxitos y a reírme por los mismos fracasos, porque son ellos los que me han traído hasta aquí. Nadie sabe muy bien lo que haría si volviera a nacer, pero yo sin embargo, ahora, ahora sí que sé algo, lo que sé es que si volviera a nacer volvería a buscarte exactamente igual, no pararía hasta volverte a encontrar en aquel sitio, a la misma hora, volvería mucho más nervioso, que aquella primera vez, vale, intentaría decir lo mismo que dije para llamar tu atención, aunque supiera que lo nuestro iba a tener un final. Te miraría a los ojos como estoy haciendo ahora y te diría solo una cosa: que si volviera a nacer volvería a buscarte una y mil veces más.

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Abajo el telón

teatro-vacioAtrás quedaron muchas cosas —seres, humanos, personas, objetos, miradas y recuerdos—, pero, cuando vuelven o regresan, cuando en el despiste solitario me asaltan, —oye—, sin ofender a nadie, me reconforta llamarles: VACÍO IMPERFECTO. Eso quiero yo o mi mente, a la que todavía no logro comprender ni en un cinco por ciento de lo que ella me ha comprendido a mí. Le debo tanto. Siempre estaré en deuda contigo, mente, Puede sonar frívolo, puede tener algo de despecho, pero desde luego que nada ni nadie quedarán a un paso de estar a mi lado… Y si un día queréis volver —por mí no hay problema—, pero avisadme, antes de subir el telón. Con unos minutos, va bien. Nos vemos, como siempre, entre bambalinas. Y que siga no el espectáculo, que siga la vida, que a veces un regalo no es nada…si no un simple espectáculo con telón bajado.

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¿Planeta qué?

planeta_destruccion¿Crees que el ser humano puede destruir el planeta? Qué embriagadora vanidad. La tierra ha sobrevivido a todo. Y, sin duda, también nos sobrevivirá a nosotros. Para la tierra, un millón de años no es nada. Este planeta vive y respira a una escala mucho mayor. Somos incapaces de concebir sus lentos y poderosos ritmos, y carecemos de la humildad para intentarlo. Apenas hemos resistido aquí un mero instante. Si mañana desapareciéramos, la Tierra no nos echaría de menos.

MICHAEL CRICHTON

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