LA LIBERTAD DE ELLOS

Ken Kesey, autor de la novela homónima en la que se basa la película «Alguien voló sobre el nido del cuco», se ofreció en su época de estudiante como voluntario para un proyecto experimental sobre drogas psicodélicas (LSD, peyote, mescalina…). El estudio, dirigido y supervisado por el Gobierno de los Estados Unidos, fue realizado en un hospital por un grupo de psiquiatras de Menlo Park (California).

De las experiencias vividas como cobaya humana por Kesey nació uno de los mayores libros de culto entre los universitarios del momento (principios años 60): «One Flew Over the Cuckoo’s Nest».

En un intento de hacer comprender el conjunto de libertades individualistas, reclamadas por las manifestaciones y modus vivendi de la juventud americana sesentera, Kesey se hace responsable (ficticio) y espejo reflectante (sic) de las conductas promanipulación y control del Gobierno americano.

Puesto que el mundo pertenece a la policía, como injusticia poética observemos que, a fin de cuentas, fueron agentes de la CIA quienes primeramente introdujeron al escritor al LSD. La revelación inicial del ácido lisérgico que recibió Kesey en ese primer “viaje” fue no confiar en el hombre que administraba la droga en el consultorio –pagaba 25 dólares a cada voluntario que se sometía a la prueba– y dio las respuestas más vagas posible a sus preguntas. Al poco tiempo solicitó y obtuvo empleo en ese mismo hospital, donde concibió y escribió One Flew over the Cuckoo’s Nest, una de cuyas claves es el encuentro con los estados mentales alterados del autor.

Se creó, de esta forma, una especia de Contracultura, un alegato insubordinado de cohesión social donde la apología (necesaria) del consumo se resguardaba bajo la doble moral americana y el reclamo in situ del siempre anacrónico desarrollo espiritual como fuente de vida.

Kesey, auténtico representante del Underground más experimental, instauró una nueva forma de paz, libertad y autoinsubordinación de la que nacieron The Merry Pranksters o Los Ángeles Bromistas, una agrupación formada por él y sus amigos donde la praxis del consumo inducido y experimental tuvo su toque de queda y basement. Aún así, Kesey sintió en cuerpo y alma la derrota de la revolución social de los años sesenta.

Un artículo de The New York Times señalaba que Kesey debe su fama principalmente a un libro que no escribió y a una película que no vio. En efecto, Tom Wolfe publicó en 1968 “The Electric Kool-Aid Acid Test”, un largo reportaje del género new journalism centrado en la tripulación y los pasajeros del autobús Furthur conducido por Neal Cassady y capitaneado por Kesey, que lo volvió celebridad contracultural como líder público de los Merry Pranksters, quizá la pandilla de hippies más articulada de la historia. Prankster significa bromista, pero también bufón y fingidor, y los miembros de la tribu seguían el modelo del payaso de los indios estadunidenses, algo así como el huehuenche de los pueblos de México.

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