«Nada. Retrato de un insomne», por Blake Butler. Alpha Decay.

Cada instante de nuestro ser, comer, ver, caminar y desear, está rodeado, consciente o inconscientemente, por lo que ocultamos en nuestro interior, por los mundos de ensueño donde habríamos vivido sin tregua para siempre si hubiésemos prescindido de nosotros mismos (encerrados en nuestros cuerpos sin una puerta a la vista). Las habitaciones donde uno pasa todo el día pueden parecernos al minutos siguiente extrañas, o percibirlas como ajenas: un lugar donde estás porque estás, y no porque realmente desees estar. Y ellas lo saben. Oyen lo que piensas. No tienen brazos ni pueden emprender ninguna acción contra ti, pero pueden oír tu cuerpo, y su respuesta es ser, proseguir, mientras tú, tú vas y vienes de nuevo otra vez hasta que te sientes incapaz. Es posible que tu hogar, en su largo silencio, sepa mejor que cualquier otro quién eres exactamente, quién has sido y quién serás, qué has hecho y qué no has hecho; a partir de ahí, todos los días, cuando finalmente vuelves al campo en el que se desarrolla el sueño y donde la casa está más viva, te expones a una especie de acumulación inconsciente de otra clase de luz oculta y silente que te hace confundir la vigilia con el sueño, que hacen que las horas que separan la vigilia del sueño no sean apenas perceptibles, trastornando el tiempo dentro del tiempo.

 

Fragmento de la novela «Nada. Retrato de un insomne», escrita por Blake Butler y publicada por Alpha Decay en su colección Héroes Modernos.

—Sobre ella hablaremos, y mucho, en este blog. Pronto. Cuando nos la leamos. En ello estamos. Hay material para una tesis.

—Felices sueños a todos… ¿o no?
—You never know…

Insomnio veritas

Leer reseña en este enlace

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Email