K de Kamil

kamil

A veces, conoces a personas que sin saber bien por qué, quieres que se queden a tu lado, siempre. Desde el principio, desde el primer momento, sabes que van a ser buenas para ti. Me gusta llamarlos seres de luz. Son esas personas que encuentran la felicidad en la felicidad de la gente. Son personas cuyo corazón emite mucha luz, tanta que te puede cegar. Y os preguntaréis, ¿a qué viene éste ahora con los seres de luz? Viene por Kamil. Kamil es el chico que aparece en esta foto. Louis y yo supimos de su historia por un amigo común. Kamil es un refugiado procedente de Siria. Pero, ¿qué tiene Kamil? ¿Qué historia aguarda para que después de mucho papeleo, llamadas, permisos y más historias diplomáticas y burocráticas este par de locos se fueran hasta ese campo de refugiados para entrevistarlo? Muy sencillo: Os lo voy a contar en pocas palabras porque quiero, sobre todo, que os quedéis con la foto de Kamil. Un joven de 19 años, que perdió a toda su familia (padres y hermanos) en un bombardeo del ISIS que destruyó su hogar. Solo él tuvo la suerte de sobrevivir. Kamil ya no huye de la guerra, ni del Daesh, ni del horror, ni de los misiles, ni de los kaláshnikov. Kamil, por desgracia, huye de sí mismo. Kamil es homosexual y no puede volver a Siria porque en Siria, el país que lo vio nacer y casi morir, la homosexualidad se castiga con la pena de muerte. Kamil es un héroe. Un hombre. Un ejemplo. Kamil nos dio toda una lección de vida. Kamil es luz en este mundo de tinieblas. Kamil, en la foto, lleva cazadora roja y está calentándose las manos con el fuego de una hoguera. Kamil quiere estudiar arquitectura y quiere amar, amar de verdad, pero yo creo, —como le dije— que ya es todo un arquitecto de los sentimientos. Kamil permanecerá en nuestras retinas por mucho tiempo. Permanecerán sus manos, su fuego, sus palabras, su miedo, su verdad, su ejemplo. Kamil pronto tendrá un hogar, según hemos podido saber. Kamil es pureza. Kamil es un poco de cada uno de nosotros. Kamil es el cielo que a los demás mortales se nos escapa. Kamil nos dejó los corazones hechos ceniza. Y siempre seremos parte de tu vida.

Nota:
Esto es sólo una parte. El texto íntegro y el reportaje de fotos se lo hemos cedido por derechos de autor a un diario de tirada nacional que lo publicará en breve. El precio pactado por el mismo irá destinado a una cuenta a nombre de Kamil para que pueda empezar sus estudios de Arquitectura. Cuando se publique lo anunciaremos y subiremos.

Texto: Diego Moya ©
Foto: Louis Burckhardt ©
Todos los derechos quedan reservados.

Por motivos de seguridad, y a condición de entrar, omitimos la localización del campo de refugiados en el que se encuentra Kamil.

Nuestro más sincero agradecimiento a todo el personal de la embajada, consulado y demás colaboradores de ONGs, —cuyos nombres nos han pedido que no pongamos—, por facilitarnos la entrada y estancia en el campo de refugiados, que fue muy corta por motivos de seguridad, también. Pero lo breve, si bueno, dos veces bueno. Gracias a todos. Gracias por darnos esta oportunidad que será el viaje más bello de nuestras vidas.

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