Papel de fumar

london night

Anochecía en Londres. Aún quedaban unos minutos para que Daniel saliera de la boca del metro. La mitad de la espera. Apagué mi cigarrillo y observé como la criatura londinense se iba apagando, alejando entre flores y papeles desahuciados, como el cartón que se incendia, como el fuego que inundaba mis tardes… Es como una flor pensé, el fuego realmente es como una flor. Y apareció Daniel. Surgió de la nada, como un muchacho campesino que lo miraba todo con su sonrisa sardónica desde el fondo de la calle. No tenemos demasiado tiempo para morir, le dije. Démonos prisa. Llévame a todos los rincones secretos de la ciudad, a los lugares que conocimos cuando el pasado nos aullaba en los oídos. Sitios donde nos juntábamos para follar o fumar porros, donde íbamos a beber y decidir en qué momento habíamos perdido el control de nuestras vidas. Porque siempre hay un momento en el que la vida descarrila. El mío fue el día que moriste, le dije a Daniel. Y nunca más supe de mí.

Texto y foto: Diego Klattenhoff ©
Todos los derechos quedan reservados

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