Manchester by the sea

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Good morning. Ayer fui al cine. En London ya proyectan la última película, protagonizada por Casey Affleck. La vi en el cinema «Empire», de Leicester Square. Me encanta este cine porque es un antiguo teatro remodelado y convertido, ahora, en una acogedora sala de proyecciones. La peli que vi se titula «Manchester by the sea», traducida al español quedaría como «Manchester frente al mar». No sé qué traducción le habrá dado la productora en España. Bueno, a lo que voy: Sencillamente magistral. Una de las películas más profundas y emocionantes que he visto en muchos años. Casey Affleck está que se sale. Perfecto. Soberbio. Encantador. Emotivo. Qué manera de comerse la cámara en cada plano. «Manchester by the sea» es una película que va creciendo poco a poco, sin prisas, con la pausa medida del buen cine y de los grandes realizadoras, exponiendo sus virtudes en una suerte de relato perfecto y soñado. La cinta se reinventa en cada fotograma, se hace un placer confortable, una excelente muestra de lo que somos y fuimos, de nuestros miedos, de los recuerdos, los rencores, la culpa, el error, los precipicios… Un trabajo 100% recomendable. Kenneth Lonergan, el director y guionista de la misma nos introduce en los terrenos pantanosos de la culpa y la pérdida hasta estallar, cuando menos te lo esperas, en una catarsis perfecta de rabia sorda, rabia que explota, convirtiendo de esta forma a Casey Affleck en uno de los gigantes de la nueva hornada de interpretes. Y como, ya me conocéis, pues no os voy a engañar, pero me pase como media hora llorando después de verla. Insuperable. Fascinante. Una verdadera masterpiece que se merece más de un premio, pues.

La historia en resumen es esta: Lee Chandler (Casey Affleck) es un fontanero que se ve obligado a regresar a su pequeño pueblo natal tras enterarse de que su hermano ha fallecido. Allí se encuentra con su sobrino de 16 años, del que tendrá que hacerse cargo. De pronto, Lee se verá obligado a enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a separarse de su esposa Randi (Michelle Williams) y de la comunidad en la que nació y creció.

El argumento da para mucho. Da para contar, narrar, expresar, sentir, vibrar, emocionarse, reír. Está nominada a unos cuantos premios Oscar, entre ellos el de Mejor Película y Director (Kenneth Lonergan).

No sé si ha llegado ya a los cines de España. Si lo ha hecho, no os la perdáis.

Crítica / Reseña de la película «Manchester frente al mar»

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El hombre, el padre y el hijo

mesterenposterenTuve ciertos reparos antes de verla, pero, finalmente, después de pensarlo un rato, decidí hacerlo. Y la verdad que fue una hora y media muy buena. The man (Mesteren) sorprende. Sorprende como el arte más abstracto. No puedo dar más detalles en cuanto a esto porque no quiero fastidiarle a nadie el visionado en cuanto a la sorpresa (oculta), que se va desarrollando en la trama como una suerte de segunda lectura, y que al final estallará de la forma más imprevisible, generando así una mezcla de pasión, rabia, necesidad y creación… La película podríamos calificarla como una suerte de meta-arte-ficción. Los componentes visuales de la misma así como la decoración y la dirección artística son impecables, perfectos. Cada objeto está ahí para hablarnos y decirnos algo, algo visual o no, que va más allá de toda metáfora razonable. La fotografía y los planos de la ciudad de Copenhagen son maravillosos. Esta cinta es un ejercicio visual implacable, pero también y lo más importante, es el tratamiento narrativo / existencial / artístico de la relación entre padre e hijo, las rivalidades absurdas en un mundo, el del arte contemporáneo, tan incomprendido como exhibicionista y narcisista. La necesidad de existir a través de la composición haciendo de lo artístico un modus vivendi impersonal y atípico, como refleja la figura del padre contrastada con la del hijo que aparece en una suerte de halo misterioso, que trastorna, educa, realza, observa y ama… Y, además, es bella, encantadora, dura. Y es una verdadera delicia, porque Mesteren es de esas pequeñas joyas que solo la sensibilidad y maestría del cine europeo puede fabricar / crear / componer / rodar.

Es, también, sin duda una manifestación de la rebeldía o la indiferencia a través de la creación. En sí esta gran realización de Charlotte Sieling es un puzzle visual encantador y poético, crudo, a veces, limpio, otras. Destacar las brillantes interpretaciones y originales interpretaciones de Jakob Oftebro (hijo) y Søren Malling (padre) creando una atmósfera que exhala tensión, ternura, complicidad y muchas sorpresas incandescentes a la luz de las velas o en un fragmento de otro medio: el de los espejos, las miradas, la luminosidad, la rabia, la miseria del ser humano, como animal destronado: una suerte de persona solitaria que no tiene claro su lugar en este complicado y angustiado mundo.

Esta película es brillante. No se la pierdan. Seguro que a Houellebecq le encantaría. Por eso de lo del arte y la incomprensión. Lo del genio y su tormento. Lo del artista y su mundo desquiciado, inhumano, inmaduro, patético…

Sinopsis:
Simon, un hombre de mediana edad en pijama de diseñador y con las gafas tintadas, es reputado artista mundial. Aún tiene la atención de las damas más jóvenes y vive y trabaja en un enorme estudio en Copenhagen, con muchísimos asistentes que le ayudan en su trabajo pictórico. Es un lugar donde la vida privada y el trabajo se unen. Esto queda mucho más claro cuando su hijo, Casper, se muda con él. Padre e hijo no se conocías. Y para desgracia de Simon, Casper no es solo atractivo, si no que también es artista, y talentoso. Simon está escéptico. ¿Cuáles son las intenciones de Casper? ¿Atención, amor paternal o venganza? Charlotte Sieling hábilmente engrandece el clásico drama padre e hijo añadiéndole suspense y una hilarante crónica del mundo del arte actual. El arte puede ser una puerta al alma, pero también un espejo de confrontación. Y para crear, debes realizar sacrificios.

Fuente: Filmin

Reseña de la película danesa Mesteren (The Man), dirigida por Charlotte Sieling

Puedes ver la película en Filmin. Haz click en este enlace.

Disponible en VOSE solo hasta el 5 de febrero

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Ítaca también es una isla

171922Vi esta película, «Regreso a Ítaca», pocos días antes de la muerte de Fidel Castro. La trama —una idea original del genial escritor cubano Leonardo Padura—, se desarrolla en una terraza habanera con vistas al Malecón. En ese lugar, casi único escenario de la película, lugar de vistas y soles, agua, libros prohibidos, manifiestos y olor a matanza, un grupo de viejos amigos se reúne para celebrar el inesperado regreso de Amadeo, exiliado en España durante dieciséis años. Lo que empieza siendo una velada festiva en la que se recuerdan, entre risas, historias y melodías de su juventud, se convierte, a medida que avanza la noche, en un encuentro catártico hasta el estremecimiento, hasta el dolor, hasta el desgarro más profundo. Como si la Historia les hubiera pasado por encima, conocemos las razones y secretos de cada uno de ellos, las ilusiones perdidas, pero también la falta de futuro y la decepción del presente. Este trabajo te arrebata el corazón en cada palabra, en cada recuerdo, en cada personaje, en la vida que muchos tuvieron y tuvimos que dejar atrás. Es una auténtica joya con un guión magistral. Un guión repleto de señales, vivencias, metáforas, memorias, reproches, verdades y mentiras; pero sobre todo, un guión digno hasta la médula, con el coraje del vencido y la necesidad de los vencedores. Es una película sobre La Habana que ya fue. La Habana a la que «ellos» regresan, porque Ítaca también es una isla. Estamos, sin duda, ante uno de los mejores retratos cinematográficos que se han hecho sobre la Cuba actual. Una película magnífica y amarga destinada a perdurar.

Reseña de la película «Regreso a Ítaca».

Película disponible en plataforma Filmin

Ficha de la película

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Los fantasmas de «Fantasma»

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Querido Directordecine, te llamo así porque así firmas tu repugnante reseña que has escrito sobre la película «Fantasma», de David Navarro en FilmAffinity. Dices que no puedes firmar con tu nombre porque conoces a David Navarro, y claro está después de toda la sarta de mentiras e idioteces que has escrito, cualquiera, por lo menos yo, te pegaría dos voces. Quizá por eso, y por más cosas, te escondas. Mira, Directordecine, si de verdad eres amigo de David, leerás esto, porque supongo que estarás en su listado de amigos de Facebook. En primer lugar, ocultarse es de cobardes, de ignorantes, de mezquinos… En segundo lugar, ya que te jactas de ser guionista y director, ten el coraje o el arresto de identificarte para que podamos admirar tu miserable trabajo. Y en tercer lugar, te digo, que de cine no tienes ni puñetera idea, vamos, que no diferencias una de Walt Disney de la Nouvelle Vague. No vas a dar la cara, no, no vas a darla porque eres un cobarde. Tíos como tú conozco a montones. Os gusta el daño gratuito. Despotricar sin fundamento ni argumento. No vas a dar la cara porque lo que has escrito es para hacer daño. No tienes idea de nada. Ni conoces a David, ni conoces su trabajo, ni su mérito, y mucho menos su humildad y grandeza. Pero que te quede claro, Di-rec-tor-ci-llo-de-ci-ne, que los que apoyamos Fantasma y el trabajo de David, y el mérito de sacar una película adelante sin los fondos ICO, somos muchos. Y lo seguiremos apoyando incondicionalmente, porque David Navarro, tiene talento para escribir, dirigir, grabar y / o rodar lo que le venga en gana. Y Cristina Soria es una actriz de armas tomar. Una gran persona repleta de talento y registros. Hacer una película como «Fantasma» no es fácil. Lo que es fácil es esconderse detrás de un seudónimo y criticar. Así que un respecto, un poco de dignidad y cuando quieras te recomiendo algún libro de cine. Mira se me ocurre «Historia del cine», de Roman Gubern. Además lo tienes en edición de bolsillo, reeditado por Anagrama. Y para más info, este libro es manual de texto en la carrera de periodismo, rama imagen y sonido. Fíjate cuantas cosas sé. Tanto que me da que eres un fantasma detrás del verdadero «Fantasma».

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«Fantasma» o la nueva concepción del cine español

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«Fantasma», del director español David Navarro, es una de las mejores películas españolas de los últimos 20 años. Todo un descubrimiento. Brutal, desgarradora, increíble, buena, sí, buena pero con mayúsculas. La película que todo cinéfilo debería soñar. Un trabajo excelente. Una historia que te agarra por dentro, te coge desde las entrañas y no te suelta hasta el final. Una película inteligente y perfecta. Una trama que juega con tu mente, te vapulea, te deja sin respiración. Una experiencia única y sobrecogedora.

Tenía ganas de ver algo diferente, una película que conceptualmente me aportara algo nuevo y «Fantasma», en su condición de obra rotunda y portentosa, rebosando maestría en cada plano, lo ha conseguido. Uuuuuuf. Termina y respiras. Es un cine que nos mantiene a salvo porque es diferente y culto en esencia. En este trabajo impecable del realizador David Navarro, podemos descubrir a través de la imagen un tratamiento correcto de la violencia y/o el mal a través de sus límites simbólicos, es decir, los que forman la propia identidad del personaje.

Uno se desidentifica totalmente, se olvida de sí mismo, prescinde del entorno, cada personaje es un ente independiente y propio que desarrolla su personalidad en un espacio tiempo en el que llega a abolir al otro, en un universo codificado en una serie de segundas lecturas visuales, que se consagra en un mimetismo visual integral aboliendo así todos los límites, tanto espaciales como temporales. Son también límites físicos y mentales los de los personajes de «Fantasma»: la capacidad de aguante del cuerpo, de la mente, su posibilidad de alcanzar y traspasar nuestro umbral de tolerancia y generar una suerte de secuencias sorprendentes, catársicas.

La protagonista principal de la película, Cristina Soria, en el papel de Marta (cuyo trabajo le valió para obtener el premio a la mejor actriz en el festival Abycine de Albacete), consigue un nivel exponencial de interpretación soberbio. Su especial «via crucis», su desgarradora mirada frente a la adversidad en ese tablero de ajedrez incomprensible en el que se encuentra, y sus palabras, son una perfecta comunión creadora de un personaje difícil, no apto para cualquier actriz. No la conocía, sinceramente y me ha sorprendido. Sorprendido y convencido porque Cristina Soria se adentra en el objetivo de tu mente, te sostiene firmemente en cada secuencia y comparte con el espectador esa angustia, ese dolor, ese deambular perdida por la ciudad como un fantasma de verdad, no de los que aparecen de noche en tu dormitorio (que son un poco, bastante, de mentira), éste, el fantasma de la mujer herida es de carne y hueso y da miedo de verdad. La elegancia de su saber estar delante de la cámara consigue una perfecta simbiosis entre director, guión y actriz como pocas veces he visto. Su ausencia implícita es su presencia explícita, y su presencia es su particular y soberbio arte para interpretar un papel complicado consiguiendo así una complicidad con el espectador única.

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Y es que hay algo en los fotogramas de esta película, no voy a decir qué, claro, —para eso hay que verla—, capaz de perturbar a cualquiera. Algo que va más allá de la locura: una iconostasis imparable e incomparable. La vida y la muerte, son, aunque estemos hartos de verlos los dos elementos más difíciles de tratar con la imagen. Una cosa es exponerlos de forma gratuita (como suele hacer el cine comercial yankee de serie), que no es el caso de «Fantasma», ni de la maestría de David Navarro, pero, otra, la complicada, como antes decía es TRATARLOS, de forma que en la trama, todo (la vida / la muerte) estén sucediendo constantemente creando un universo cósmico donde convergen con precisión milimétrica: sujeto, objeto, artista, arte e imagen en continua retrocomunicación con el espectador espectante… Y esto es lo que hace de «Fantasma» una obra maestra, un nuevo concepto de hacer cine en España.

El arte de contar, a través de la imagen, llevado a su extremo nos hace pasar a un estado de descontrol, que da un sentimiento de omnipotencia, de superación de lo contingente, y establece una familiaridad con el accidente que nos acerca más a la salida fatal que al control del riesgo, estableciendo así un pacto simbólico / metafórico con la muerte que se puede romper en cualquier momento siendo éste, el riesgo de muerte, el medio para darle forma a los actores, una manera, magistral, pues, de de conjurar el miedo y la tensión al porvenir, simulando de esta forma otro miedo, el miedo a la catástrofe, que es lo mismo que el miedo de volver a la vida. La fascinación ejercida por esta película tiene un efecto doble: uno, el orden de lo sintagmático en cuanto al relato, y otra la segunda; la emoción / realidad del sujeto / actor que fascina porque va más allá de todo límite del contexto de producción del acontecimiento: amor, sexo, muerte, azar, tiempo, finalidad

Ver aquí película Fantasma on line en plataforma Filmin

Reseña de la película «Fantasma», dirigida por David Navarro

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