Locura de «Loco»

LOCO SEXTO PISOPerdonen que no me levante, pero voy a desplazar, que no menospreciar, con todo el respeto, las siempre listas de turno, que aparecen todos los años sobre si la novela tal y cual es la mejor leída. Están muy bien, oiga. Su trabajo cuesta. Yo en su momento también las hice, y por lo tanto, estoy libre de pecado. Pero seamos coherentes, sinceros y buenos lectores. Si este, pasado año, 2016, hubo una novela que rompió con todo lo establecido y traducido / publicado en España, narrativamente hablando, esa novela es «Loco», de Rainald Goetz (Sexto Piso, 2016).

¿Por qué?

Por muchas razones: —por su originalidad, por su magistral arquitectura, por sus voces dispares y elocuentes, por su compromiso, por su lirismo, por la naturalidad desmedida ante la locura, y la denuncia social contra la cordura. Sí, por todo esto, —sé de lo que hablo—, porque «Loco», es una novela, pero también es un manual de psiquiatría, un libro de culto, una novela punk, un manifiesto, unas memorias, una suerte de meta-creación como nunca se había publicado en España.
Es un libro comprometido, revolucionario, acido, irreverente, original, voraz, destructivo, colosal. Un imaginario / fragmentario de ideas, que solo una mente (cuerdamente) atormentada puede creer, leer y crear. Una suerte de libro de cabecera. Una suerte de retrato de la desquiciada sociedad en la que vivimos. En fin, pasen y lean. No se lo pierdan. Ésta es mi lista del 2016. Con un poco de retraso, pero apasionadamente desquiciado por colgarla, porque como lector, humilde lector, me ha dolido, y mucho, no haber visto a «Loco» en casi ninguna de esas listas que tanto cuestan confeccionar, oiga. Y, lo dicho, perdonen que no me levante. Estamos, pues, ante un alegato contra el post-modernismo, contra una sociedad bipolarmente desquiciada, contra el yo universal desolado y el nihilismo más explícito entre la fe y lo daimónico. Son los días nuestras prisiones. Son las palabras nuestros espacios. Son las horas nuestra ansiedad. Las mañanas nuestros vértigos. Son los psicofármacos nuestros salvadores, los amigos que nunca nos abandonan. Esta sociedad, la de antes, la que nos acecha, está abocada al manifiesto de «Loco», con todas sus consecuencias epistemológicas, allá dónde las haya. La denuncia y el compromiso social están de moda. Pero hay que hacerse notar. Y la nota, o mejor dicho: la letra, con sangre y locura, entra filosóficamente y psiquiatramente hablando. Porque el concepto de super-yo que Goetz, psiquiatra de profesión, pone de manifiesto en su novela, es una suerte de héroe necesario para irrumpir en nuestras oxidadas mentes, y pelarlas, capa a capa, como si pelaras una cebolla, descifrando así el concepto neurocientífico que nos acecha, el psicoanálisis que nunca nos hicieron; y, por tanto, consiguiendo esa psicopatología de la vida cotidiana que tanto nos hace falta para seguir existiendo en estas ciudades despobladas, deshumanizadas y ahogadas de hormigón.

Ah, qué se me olvidaba. «Loco» fue publicada originalmente en Alemania en el año 1983. Corrían otros tiempos, no nos vamos a engañar. Pero la denuncia, el compromiso social, la agonía mental y corrosiva con la que está construida está de manifiesto hoy en día. El texto no ha perdido valor, todo lo contrario, lo ha ganado en sí mismo. Y la editorial Sexto Piso, ha acertado con su traducción, acierto inmejorable, acierto de sobresaliente, porque los lectores (locos, cuerdos, medio locos, trastornados, dichosos, revolucionarios y / o caprichosos) necesitábamos un texto como «Loco», nunca mejor dicho, en estos momentos sociales y morales al borde del precipicio o qué sé yo. Y queda en singular.

Así que la mejor standing ovation para la editorial Sexto Piso. Por su artesanal y admirable trabajo de publicación.

Reseña de la novela «Loco», de Rainald Goetz, Madrid: Ed. Sexto Piso, 2016

Más información, fragmento de cortesía de la novela y opción de compra haciendo click sobre esta frase

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Heroína: Conspira y mata

Eduardo Haro I

“Nos matan con heroína”, clamaba Eduardo Haro Ibars en octubre de 1978 desde las páginas de la revista Ozono. El escritor con vocación de maldito, que en ese momento se hallaba en plena sintonía con el anarquismo emergente en España, y años más tarde desembocaría en la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), era tajante al respecto: “La heroína está aquí, fácil de conseguir, atractiva precisamente por esa leyenda de «fruto prohibido» fomentada en torno a ella. La heroína se puede comprar sin muchas dificultades y a un precio relativamente bajo: por quinientas pesetas es fácil conseguir una dosis, y hasta dos, en cualquier plaza, en cualquier bar de las zonas underground de Madrid”. Eduardo Haro denunciaba un hostigamiento o exceso de celo policial contra los camellos y usuarios de hachís y hablaba de “ignorancia”, “confusión” y directamente “estupidez” por parte de los jóvenes drogados, pero sobre todo acusaba a “sociólogos, psiquiatras y periodistas” de ser responsables indirectos del envenenamiento masivo al “hacer creer que todas las drogas son iguales”, es decir, al no establecer distinciones entre el hachís ―“prácticamente inocuo” en su opinión― y los poderosos polvos blancos.
Unos días antes el periodista y guionista de cine Gonzalo Goicoechea Luquín, conocido por su sensibilidad ante determinados temas sociales y por su valentía a la hora de destapar aspectos oscuros de sucesos aparentemente vulgares, ya había denunciado en prensa (Triunfo, 02.09.1978 y 23.09.1978) las redadas selectivas practicadas por la policía en Madrid y la deliberada ceremonia de la confusión creada por los medios de comunicación en torno a las drogas. Pero, ¿qué sabían los jóvenes españoles sobre la heroína en aquel momento? 
En realidad, pocas cosas, y casi todas a partir de experiencias indirectas. Los que tuvieron la oportunidad de asistir al concierto de Lou Reed celebrado el 18 de marzo de 1975 en el Palacio Municipal de Deportes de Barcelona ―primera y única actuación de la gira en España― vieron cómo el icono del underground neoyorquino ―cuya adicción al opiáceo era sobradamente conocida― deambulaba por el escenario dando tumbos y casi se desvanecía sobre el piano de cola, sin apenas atinar a pulsar las teclas, mientras desafinaba con una voz quebrada. A muchos les pareció que Lou Reed iba a morirse en escena. ¿O sólo se trataba de una pose, una artimaña más del show business? Imposible saberlo, porque el uso de heroína estaba considerado como una práctica contracultural y transgresora absolutamente extrema, lo cual le confería cierto glamour. 

Heroina

Heroína. Conspiración. Corazón. MkUltra. Los 80. Los 90. Eduardo Haro Ibars. Planificación. Control Mental. Maldad. Poder. CIA. KGB. Stasi. Muros. Vergüenza. Anagrama. Ensayos. Frialdad. El ángel caído. Sus poemas. Contracultura. Hierro. El pico. La aguja. Sangre. Frío. Elena. Los transeúntes. Los commuters. Evening Standard. Jóvenes. Jóvenes Zombies. Comando contra. Ismael. Metrocard. Tube. UnderGround. Té. Movida Madrileña. Aeropuertos. Gays. Sexo. Refugio. Frío. Antártida. Lugar. Creación. Sida. Aids. Made in Lab. Muerte. Eduardo. Robar. Vivir. Consumir. Consumidos. Accidentes. Engaños. Muertos. Talentos. Canciones. Nacho. Tú. Volveré. Espérame. Vuelve a tocar esa guitarra. Ironía. Ser o no ser. Londres es luto. Llueve, Héctor, llueve, justo cuando te apagaste, Londres se encendió en lágrimas. No sé cómo tengo fuerzas para escribir esto, pero te lo mereces. Tristeza. Rabia. Dolor. Ira. Lluvia en los zapatos. En medio de la nada. Locura. Poemas. Canciones. Sangre. Cuando esté cerca de los aviones le pondré un mensaje al cielo para estar más cerca de ti. Héctor, descansa, que ya no merece luchar más. Deja de sufrir. Recuerdo cuando te encontré. Recuerdo cuando te miré. Pero esta vida es una mierda. No tenemos nada. Nada nos pertenece. Ni siquiera la eternidad. Voy a cambiar mis respuestas. Te quedaba más de media vida. Pero la vida es una ladrona. Siempre se lleva el lado bueno de las cosas. Ahora iré a buscarte a Hyde Park… Mi cama esta noche estará más fría que nunca. Tu cuerpo. Tus manos. Tu rostro. Y ya nadie abrirá esas puertas. Y bajo la lluvia todos somos igual de pequeños, de diminutos, de insignificantes. Tengo el alma rota y el fantasma del miedo en mis ojos. Y no tengo nada. Nada. Porque ya no estás.

Drugs

Construcción de una teoría conspirativa

La denominada “contrarrevolución del caballo”, que ya había sido esbozada en algunos textos, como Capitalism plus dope equals genocide (1970), de Michael “Cetewayo” Tabor, y Los hombres se drogan, el Estado se fortalece (1977), de Jules Henry y Leon Léger, fue uno de los temas troncales tratados en un seminario del movimiento autónomo italiano, celebrado en la primavera de 1979 en la ciudad de Bolonia. Allí se denunció una situación que supuestamente había venido repitiéndose durante los últimos años: la utilización estratégica de la heroína por parte del Estado para desactivar la amenaza potencial de las vanguardias contestatarias. Tanto en el caso de contracultura californiana en general y del Free Speech Movement de Berkeley en particular, como en el caso del Black Panther Party, de los provos holandeses, del mayo francés, del Autunno Caldo italiano… el ciclo había sido el mismo:

1º) Escasean el hachís y la marihuana; 
2º) Prolifera la circulación de heroína; 
3º) Se producen continuas detenciones de pequeños camellos, así como se acosa social y policialmente a los consumidores de drogas “blandas” y 
4º) Aparecen “nuevos” camellos especialmente en círculos contestatarios.

Según los autónomos italianos reunidos en el seminario, las consecuencias inevitables habían sido las siguientes:

a) La falta de hachís y marihuana contribuye a extender el hábito de la heroína; 
b) Dado el precio, mucho más caro de la heroína, muchos adictos se ven abocados a “hacer de todo” para costearse sus tomas; 
c) “Cualquier cosa” para conseguir dinero es, por ejemplo, traficar o cobrar por delatar, como confidentes sociopolíticos (en ocasiones se combinan ambos “trabajos”, implicando a organizaciones contestatarias y cuyo desprestigio se encargan de orquestar los medios de comunicación de masas) y 
d) La adicción a la droga heroína margina e inhibe.

Cabía preguntarse por qué no se había producido un intento de rechazo en los colectivos más afectados, ni por qué en países como Chile, Uruguay y Argentina se había apostado por soluciones militares, y no por la introducción de heroína, para frenar la subversión, pero a esas alturas nadie parecía dispuesto a cuestionar la lógica de una explicación que resultaba bastante más congruente y verosímil que el discurso establecido. De tal manera, aquellos que estaban dispuestos a creer en el objetivo por parte de los poderes públicos de promover la abulia, el desinterés, el sopor, el distanciamiento, la desconfianza, etc., incentivando la renuncia de las vanguardias contestatarias a participar en el proceso transicional en España, contaban con un marco teórico atractivo, bastante desarrollado y con un gran potencial dramático.

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La versión ácrata del asunto

Sea como sea, lo cierto es que la teoría conspirativa serviría para explicar el impacto de la heroína en el pujante movimiento libertario surgido tras la muerte de Franco en Barcelona y su área de influencia inmediata, que aspiró a renovar el viejo anarcosindicalismo desde los ateneos de los barrios, atrayendo a personas de distintas generaciones con el denominador común del espíritu crítico. Efectivamente, su labor cultural, lúdica y social, que ―según Pepe Ribas― “suscitaba temor al Ayuntamiento y al President Tarradellas”, se fue diluyendo a medida que muchos jóvenes militantes libertarios se apartaban de la causa, hundiéndose en una especie de autoinmolación calculada. En poco tiempo, el censo de heroinómanos en Cataluña elevó hasta 10.000-12.000 el número de afectados, y para conservar memoria de aquella amarga lección que supuso la sensación de inutilidad de la revuelta colectiva, combinada con el fracaso de la experiencia individual, contamos con la conmovedora novela de David Castillo El cel de l’infern (1999).
José Ribas siempre se ha mostrado contundente a la hora de explicar el fenómeno: “Desde el poder se aniquiló aquella posibilidad. No fue difícil acabar con la fiesta barcelonesa ácrata y alternativa, solidaria con España, faro cultural de toda la península. Barcelona entró en una crisis profunda y se encerró en sí misma. Las Ramblas y el [Barrio] Chino se llenaron de partidos fantasmas que incendiaban autobuses y rompían escaparates. Se cerró el Saló Diana y Zeleste se impregnó de disseny” (Ajoblanco, 00.04.1993). “Hubo un complot para acabar con el movimiento libertario y dejar Barcelona preparada para la oligarquía de los partidos y la falsa democracia que actualmente tenemos. Ahí se fraguó la generación sumisa que pronto será barrida […] a los libertarios ya no hay quien los resucite: los mató la policía infiltrándose en los ateneos y repartiendo heroína” (El País, 15.04.1994). En su citada crónica personal de los 70, Pepe Ribas se hace eco de un comentario que hizo “alguien del Ateneo de Sants” durante la celebración de las Jornadas Libertarias de julio de 1977 en el sentido de que “alguien estaba pasando heroína de mala calidad”, aunque entonces, en plena euforia ácrata, no se le dio importancia. “Nueve meses más tarde, la epidemia orquestada era masiva”, y pudo comprobarse cómo “el viejo sueño de la libertad, hilvanado ahora con la droga dura, promovía pasividad y muerte”, apostilla Ribas. En el mismo libro da crédito a la historia que le contó un “joven gitano” en 1978 para explicar la introducción de la heroína en Barcelona: “Años atrás, cuadrillas de poca monta que trapicheaban con hachís merodeaban los domingos por el campo del Barça y robaban los radiocasetes de algunos de los miles de coches aparcados. Muchos de ellos acabaron en reformatorios o en la cárcel. Otros intimaron con carceleros y policías. Convenientemente formados, los soltaron en plena ola libertaria a cambio de cumplir ciertos servicios. Un día les llegó el encargo de cambiar de mercancía y dirigirla a determinados ambientes. Aquellos camellos de poca monta que trapicheaban con chocolate, polen, marihuana y ácidos adulterados se pasaron a la nueva sustancia. Las primeras partidas no fueron grandes y tampoco tenían precio”. No deja de ser significativo que este testigo excepcional de la época también se apunte a la plot theory. “Eran las mismas tácticas que habían patentado los servicios secretos norteamericanos como arma de destrucción contra los Black Panthers y demás grupos radicales. Luego las extendieron por todo occidente”, asegura Ribas. Por lo que respecta a la respuesta de los usuarios ante la supuesta trama tóxica, es decir, a la demanda, Pepe Ribas se limita a reconocer que había muchos “alternativos pasados de revoluciones” que “se apuntaban a la heroína y otras drogas sin ton ni son”.

Muchas veces las conspiraciones se ocultan bajo problemas sociales y son difíciles de detectar. Pero no para visionarios como Eduardo Haro Ibars. A finales de los setenta, este periodista comenzó a ver algo más allá del simple aumento de heroinómanos en España. Él vio una correlación directa entre la droga, la manipulación y el poder. Para Haro Ibars, la conspiración de la Heroína tenía un objetivo claro: facilitar el conformismo y la disolución de las revueltas sociales

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K de Kamil

kamil

A veces, conoces a personas que sin saber bien por qué, quieres que se queden a tu lado, siempre. Desde el principio, desde el primer momento, sabes que van a ser buenas para ti. Me gusta llamarlos seres de luz. Son esas personas que encuentran la felicidad en la felicidad de la gente. Son personas cuyo corazón emite mucha luz, tanta que te puede cegar. Y os preguntaréis, ¿a qué viene éste ahora con los seres de luz? Viene por Kamil. Kamil es el chico que aparece en esta foto. Louis y yo supimos de su historia por un amigo común. Kamil es un refugiado procedente de Siria. Pero, ¿qué tiene Kamil? ¿Qué historia aguarda para que después de mucho papeleo, llamadas, permisos y más historias diplomáticas y burocráticas este par de locos se fueran hasta ese campo de refugiados para entrevistarlo? Muy sencillo: Os lo voy a contar en pocas palabras porque quiero, sobre todo, que os quedéis con la foto de Kamil. Un joven de 19 años, que perdió a toda su familia (padres y hermanos) en un bombardeo del ISIS que destruyó su hogar. Solo él tuvo la suerte de sobrevivir. Kamil ya no huye de la guerra, ni del Daesh, ni del horror, ni de los misiles, ni de los kaláshnikov. Kamil, por desgracia, huye de sí mismo. Kamil es homosexual y no puede volver a Siria porque en Siria, el país que lo vio nacer y casi morir, la homosexualidad se castiga con la pena de muerte. Kamil es un héroe. Un hombre. Un ejemplo. Kamil nos dio toda una lección de vida. Kamil es luz en este mundo de tinieblas. Kamil, en la foto, lleva cazadora roja y está calentándose las manos con el fuego de una hoguera. Kamil quiere estudiar arquitectura y quiere amar, amar de verdad, pero yo creo, —como le dije— que ya es todo un arquitecto de los sentimientos. Kamil permanecerá en nuestras retinas por mucho tiempo. Permanecerán sus manos, su fuego, sus palabras, su miedo, su verdad, su ejemplo. Kamil pronto tendrá un hogar, según hemos podido saber. Kamil es pureza. Kamil es un poco de cada uno de nosotros. Kamil es el cielo que a los demás mortales se nos escapa. Kamil nos dejó los corazones hechos ceniza. Y siempre seremos parte de tu vida.

Nota:
Esto es sólo una parte. El texto íntegro y el reportaje de fotos se lo hemos cedido por derechos de autor a un diario de tirada nacional que lo publicará en breve. El precio pactado por el mismo irá destinado a una cuenta a nombre de Kamil para que pueda empezar sus estudios de Arquitectura. Cuando se publique lo anunciaremos y subiremos.

Texto: Diego Moya ©
Foto: Louis Burckhardt ©
Todos los derechos quedan reservados.

Por motivos de seguridad, y a condición de entrar, omitimos la localización del campo de refugiados en el que se encuentra Kamil.

Nuestro más sincero agradecimiento a todo el personal de la embajada, consulado y demás colaboradores de ONGs, —cuyos nombres nos han pedido que no pongamos—, por facilitarnos la entrada y estancia en el campo de refugiados, que fue muy corta por motivos de seguridad, también. Pero lo breve, si bueno, dos veces bueno. Gracias a todos. Gracias por darnos esta oportunidad que será el viaje más bello de nuestras vidas.

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La mirada de «La chica danesa»

La_chica_danesa-635017188-largeAnoche fui al cine, sigo en La Haya. Necesitaba un paseo, aire fresco, respirar… Deambulaba por sus calles, ya casi desiertas, observando escaparates, mirando a los transeúntes, seguro ya de vuelta a sus casas después de la monotonía de la jornada, sintiendo el frío en mi cara, aguantando la pequeña llovizna que caía, mientras intentaba frenar el miedo, calmar la ansiedad, buscar una luz, un banco donde sentarme, un pequeño restaurante, una voz desconocida, quizá… cuando me topé con un cine a pie de calle, un cine modesto, sí, como los que había antes en todas las ciudades de provincia, un cine pequeño, con el encanto de su aroma a butaca, a tabaco, a celuloide… Un cine como los que destronaron los puñeteros centros comerciales. En fin, como solo tenían una sala, no tuve que molestarme en qué película ver. Ponían en V.O. «La chica danesa». Compré mi ticket y entré, claro. Estaba medio vacío. Pero me sentí feliz, sentado en aquellas butacas como las de antaño, incómodas, pero de verdad. Sólo puedo decir, que al salir de aquel cine, aquella sala, que me trajo tantos recuerdos del pasado, que ya creía perdidos en algún compartimento estanco de mi memoria, donde vi una película majestuosa, seguí deambulando por las calles de La Haya, más desiertas todavía que antes de entrar al cine, sólo que ahora me acompañaban las lágrimas provocadas, exaltadas por los personajes, la trama, las imágenes, la belleza, la sensualidad, el erotismo, el colorido, las palabras y la elegancia de «La chica danesa». Es una película inolvidable. Una lección de amor. No se la pierdan. Yo mientras, seguiré caminando al encuentro de tantos lugares…

(Reseña de la película «La chica danesa»)

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Meta[personas]#6

Debilidad-económica1-e1428595913285Nacido en 1978. Soltero sin hijos. Entrevistas (de terapia) centradas en experiencias traumáticas durante la infancia. Primera infancia: hija única de B. T., entre otras cosas inspector de la agencia de Seguridad Nacional para el Control Mental y la Cooperación Internacional, y de su madre, L. P., ama de casa. Anoto que sus primeros recuerdos son el olor de la transpiración del padre y los veranos en Alicante.
Infancia: se cría en D. Expediente muy brillante (conservo copia manuscrita). Clases particulares a partir de los 9 años. Empezó la escuela con un año de adelanto y en el colegio, se saltó segundo de secundaria. Viajó muchos con sus padres. Víctima desde muy joven de abusos sexuales (¿el padre?, ¿otros hombres?). Anoto con bolígrafo rojo en mi cuaderno: Recuerdos fragmentarios, explicados mediante acciones incoherentes.
Adolescencia: comportamientos de riesgos, ideación autolítica (¿desde los catorce o quince años?). Describe sus primeros años de adolescencia como «débiles». En ese caso, también, recuerdos fragmentarios. Bachillerato en un internado Suizo. No se especifica el nombre del mismo. Actos autodestructivos reiterados.
Vida adulta: los éxitos profesionales se describen como «sin importancia». Vida social limitada. Pocos centros de interés.
Tema central/preguntas: el trauma. ¿Qué le ocurrió a P.? ¿Qué relación tuvo con el padre? Recuerdos fragmentarios. ¿Problemática disociativa?

¿Qué significa la debilidad?

Quizá: Dormir sin soñar y sin descansar verdaderamente. Una interrupción en el movimiento sin fin. Un respiro en ese perpetuo desplazamiento de su cuerpo.

Sísifo, pensó.

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