«Satin Island», de Tom McCarthy, Pálido fuego

satin island

«La gente necesita mitos fundacionales, algún tipo de huella del año cero, un perno que asegure el andamiaje que a su vez sujeta la arquitectura de la realidad, del tiempo: cámaras de memoria y sótanos de olvido, muros entre eras, pasillos que nos arrastren hacia los días del fin y lo que sea que venga después. Vemos las cosas como envueltas en un sudario, a través de un velo, sobre una pantalla sobrecargada de píxeles. (…) Recordar ahora la maniobra reproducía —en la terminal abarrotada, en mi cabeza y mi estómago— la misma sensación incómoda de que las cosas estaban desincronizadas, dislocadas».

Fragmento novela «Satin Island», de Tom McCarthy, Pálido fuego.

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DESPIÉRTAME

PIANO BN 2

Deja que hable, Louis.
Ya sé que las palabras se las lleva el viento.
Ya sé que todos tenemos pecados cosidos al corazón.
Pero ahora que nos tenemos y nuestras pieles se funden en una
ya no pienso volver la vista atrás.
¿Dónde vas? Hace frío. Si quieres pasear llévate tu abrigo.
Yo te esperaré en el mismo espacio contando los minutos.
Te esperaré si hace falta hasta que suspiren las campanas.
Te esperaré hasta el alba.
Pero no te vayas muy lejos, para que pueda asomarme a la ventana y ver tu silueta dibujada por las calles.
Tu silueta tenue, casi húmeda.
Deja que hable, Louis.
Ya sé que las palabras se las lleva el viento.
Ya sé que todos tenemos pecados cosidos al corazón.
Pero te vas buscando la paz que ya tenemos
no te olvides el pentagrama y tráeme una nueva sonata
porque el silencio de tu piano me rompe.
Deja que hable. Ya nadie puede callarme.
Y si llegas tarde y me ves dormido es mentira.
Despiértame y tocaremos el piano.
Y volveremos a empezar. A construir palabras.
Nieve que el fuego no puede derretir.
Deja que hable. Deja que toque algunas notas.

Letra: Diego Moya © Música: Louis Burckhardt ©

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LA MENTIRA ES NADA

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LA MENTIRA ES NADA

Sé que existe un lugar adonde puedo volver si me hieres
Sé que existe un papel arrugado en nuestros bolsillos
Sé que tienes una copia de la timidez de mi sexo
Sé que soy un vagabundo en la tierra de nadie
Sé decirte qué cuentos leer pero no qué palabras pronunciar
Sé que fue imposible 
imposible emocionarse con estas letras sin colorear
Déjame verte y ya me compro un billete de ida al infierno
Déjame recordar que pintabas cuadros en las calles
Sé que no existe la mitad de la nada
Sé que todo esto es mentira
¿Dónde piensas irte?
¿Dónde estás ahora?
Déjame que te imagine cuando me mirabas
desde el fondo de la barra y te intuía, pero me faltó valor
y me arrebataron tu figura para toda la vida
Intento vivir buscando el aroma en tu vientre
mientras me pierdo en el naufragio de tu olvido,
y es que ya no tengo versos para este desastre,
desastre de palabras quemadas por el paso del tiempo,
aroma a sexo, a tu aliento, tu voz, muerta ya en la puerta
de tantos edificios derrumbados
en los que ya solo puedo regalarte palabras
y el dedo en el acero
la pistola se hace pesada
Puedo sentir tu corazón latiendo
Latiendo, mi amor

Texto: Diego Moya. © Foto: Louis Burckhardt. ©
(Todos los derechos quedan reservados)

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No me dejes

 

Para Sandra, con mucho cariño, aún en el olvido, el dolor y  la soledad, esto es para ti.

 

no me dejes

No me dejes. Ahora que por fin te he encontrado, no me dejes. Aunque a partir de hoy tengas un nuevo motivo para abandonarme, te lo ruego, no me dejes. A medida que vayas descubriendo mi catálogo de defectos, o que pongas a prueba mis virtudes de temporada, te lo suplico, no me dejes.

Y cuando ya se me hayan acabado todos los trucos, cuando me equivoque más veces que las que acierte, cuando dejen de hacerte gracias mis chistes repetidos, sólo te pido una cosa, no me dejes.

El día que ya te sepas todo mi vestuario, cuando ya puedas contar mis historietas mejor que yo, cuando ya me sea imposible sorprenderte con nada y este príncipe azul destiña por los cuatro costados, y cuando otras personas se te presenten apasionantes y misteriosas, tú sigue conmigo y no me dejes.

Ya sé que tampoco te estoy dando ninguna razón para quedarte, pero es que el día necesites alguna razón para quedarte, el día que tengas que tirar de ella, para seguir aquí, ése día te lo ruego, hazte un favor, y déjame.

Diego Moya.
Noviembre de 2015.

P.D. (Siento que te tengas que enterar así, pero anoche me di cuenta que ya soy poco aquí, un cero a la izquierda, por decir algo. Tenía algunas cosas en mente. Y ya lo he decidido, me marcho para no volver, me voy a London, pero no me dejes) Y esto no es ficción.

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Black, black, black, por Marta Sanz, Anagrama editorial

marta sanz - black, black, black(1)

«Pedíamos nuestros propios deseos y enseguida entendimos que desear —que desear bien—es de las cosas más difíciles del mundo y que cuando elegimos satisfacer un deseo, nos quedamos desnudos y mostramos el significado de lo que es para nosotros la riqueza y la pobreza»

Fragmento de la novela «Black, black, black», de Marta Sanz, Anagrama editorial

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