«Lección de anatomía», por Danilo Kiš, Acantilado.

LA PIEDRA DE TOQUE
DE LOS HECHOS

ESQUIZOPSICOLOGÍA

«La forma moderna de lo fantástico es la erudición», se ha dicho a propósito de Borges, si no me equivoco. Esta constatación breve contiene, sin embargo, toda una poética de la literatura moderna y diría incluso que esta fórmula es, en realidad, la base de toda la literatura moderna. ¿Qué se quiere decir con ello? Que el tiempo de la invención ha pasado, que el lector ya no se cree en las fantasías, porque en la constelación de una «aldea global» que multiplica hechos extraños de la realidad, el tiempo moderno ha mostrado que la famosa frase de Dostoievski de que «no hay nada más fantástico que la realidad» no es sólo la ocurrencia hábil de un escritor, sino que ese carácter fantástico de la realidad se ha mostrado al hombre moderno como una realidad fantástica; la imagen escalofriante de una ciudad parecida a la superficie lunar, con doscientos mil muertos y cuerpos humanos desfigurados hasta proporciones monstruosas, es una escena que la imaginación de un poeta medieval podía concebir unicamente con la fuerza de la fantasía más atrevida, situándola sólo en algún sitio fuera de este mundo, en los espacios lejanos del castigo y de la expiación eternos. Hiroshima es el punto central de aquel mundo fantástico cuyos contornos se empiezan a vislumbrar con la primera guerra mundial, cuando el horror de las sociedades secretas comienza a realizarse como la ofrenda masiva de sacrificios rituales en el altar de la ideología, del Becerro de Oro, de la religión… Digo «sociedades secretas», porque se trata de ocultismo: la cantidad de maldad acumulada y la brutal realidad fantástica no pueden explicarse exclusivamente con hechos históricos y psicológicos, sino más bien con aquello que MacLean, junto con Koestler, basándose en el comportamiento paranóico del homo sapiens, denomina esquizofisiología, y cuya consecuencia lógica es la esquizopsicología.

Fragmento de «Lección de anatomía», por Danilo Kiš, Acantilado, 2013

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Las mejores novelas de 2012.

Debido a la excelente calidad de los trabajos publicados durante este año nos vemos obligados a ampliar a 15 los títulos que componen nuestra lista con las mejores novelas de 2012.

Después de una larga reunión (con brainstorming incluido; presentes: locos, cuerdos, mediolocos y casicuerdos), el equipo de redacción de este blog —una vez revisadas notas, reseñas, apuntes, memorias, citas, lecturas, relecturas y cuadernos— ha decidido que las mejores novelas publicadas en 2012 son:

Stewart Home: «Memphis Underground», Alpha Decay, 2012

Antonio J. Rodríguez: «Fresy cool», Mondadori, 2012

Andrew Kaufman: «La esposa diminuta», Capitán Swing, 2012

Anna Starobinets: «El vivo», Nevsky Prospects, 2012

Pablo Gutiérrez: «Democracia», Seix Barral, 2012

Juan Soto Ivars: «Siberia», El olivo azul, 2012

Nikolai Grozni: «Jóvenes talentos», Libros del Asteroide, 2012

Gonçalo M. Tavares: «Aprender a rezar en la era de la técnica», Mondadori, 2012

Justin Taylor: «Aquí todo es mejor», Alpha Decay, 2012

Mircea Cărtărescu: «Nostalgia», Impedimenta, 2012

Antoni Casas Ros: «Crónicas de la última revolución», Seix Barral, 2012

Juan Francisco Ferre: «Karnaval», Anagrama, 2012

Javier Gutiérrez: «Un buen chico», Mondadori, 2012

Vladimir Nabokov: «Cosas transparentes», Anagrama, 2012

Donald Ray Pollock: «El diablo a todas horas», Libros del silencio, 2012

 

—Nota: En una reunión de urgencia celebrada esta madrugada (presentes los arriba citados) el equipo de redactores de este blog ha decidido ampliar la lista a dos títulos más con mención especial para los mismos. Estos son:

Miqui Otero: «La cápsula del tiempo», Blackie Books

Yuri Andrujovich: «Perverzión», Acantilado

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