UNA BONITA HISTORIA

 

Nada de lo que os voy a contar es ficción.

Todo lo narrado forma parte de la más íntima realidad.

(Las fuentes de las que procede la información están citadas al final del post).

 

Foto: Mar Martínez Roldán.

 

Me desvelé. Pasaban pocos minutos de cierta hora de la madrugada. La radio de mi mesita de noche seguía encendida. Un locutor trasnochado daba las noticias. Atontado por el sueño, mientras bebía agua, escuché algunas palabras que pronunciaba:

 

Karine, belga, mujer…

 

No tardé mucho en volver a dormirme. Sabía que mi cerebro o lo que fuera había procesado algo. A la mañana siguiente tecleé en Google un poco más de información:

 

Karine, belga, mujer, eutanasia…

 

Aparecieron pocas entradas. Las necesarias para enterarme de esta bonita historia:

Ocurrió hace cinco años. En Bélgica. Aún amparados por los mecanismos protectores de una sociedad plenamente desarrollada, todos los familiares y el médico de cabecera de Karine, decidieron guardar silencio hasta hace unos días.

Los hechos se dieron a conocer a la prensa entre el 19 y 20 de noviembre de 2011.

LA HISTORIA (real):

Carine tenía 42 años cuando sufrió un accidente cerebrovascular. Gran parte de su capacidad motora quedó afectada. Podía pensar y hablar. Pero tenía que depender de los demás para llevar una vida normal.

Un año después de un fuerte tratamiento sin resultados, Carine le expresa a su médico de cabecera el deseo de acabar con su vida y su (infierno). El doctor, al amparo de una ley belga, que permite la eutanasia activa, programa su ingreso en una clínica y la aplica.

Carine tuvo un ataque de risa en la habitación donde la ingresaron antes de morir. El ser humano es tan impredecible, pienso.

Uno de sus hijos lloró. Bebieron vino.

Sabían que no la volverían a ver. Todos estuvieron conformes con su decisión.

Carine muere en un quirófano.

Pero antes de esto (todas las peticiones fueron grabadas en vídeo), su última voluntad fue:

Quiero donar todos mis órganos.

Y así se hizo.

De su hígado sacaron varios de tamaño más pequeño que ahora dan vida a cinco niños.

Por mi parte fin de la historia.

Ah, gracias señora Carine. Para mí eres una heroína de realidad. De ficción ya tengo muchas.

En este mundo de locos hay que estar muy cuerdo para hacer algo así.

 

Las fuentes son las siguientes:

Blog Fred Alvarez.

Artículo El País (edición digital).

 

Pienso, digo, afirmo:

La vida es una propiedad inalienable del ser humano. Nos la dan nuestros padres. Pero, una vez aquí, ya es nuestra y somos nosotros quienes decidimos cuándo y cómo acabar con ella en el caso de que sea necesario.

Tan solo por el derecho a elegir y tener una muerte digna.

 

El blog de miradas de Mar Martínez Roldán (autora de la foto que ilustra el post).

Una gran fotógrafa.

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