AnsioProtagonista

AnxietyPor razones profesionales, y de ocio también, suelo leer al año unas 150 novelas más o menos, narrativa de no ficción, quiero decir. Pero que nadie se asuste. Cuento esto porque desde el año 2014 observo como los personajes de las tramas que leo (la mayoría novela negra y ciencia ficción), lo que decía, observo, como los personajes dueños de sus autores o no, personajes y meta-personajes de todo tipo: humanos, fiscales, ladrones, hombres, mujeres, policías, investigadores, amantes, criminales, gente normal que camina, etc., cada vez más, aparecen, dependiendo de las benzodiazepinas. Éstas son medicamentos psicotrópicos que actúan sobre el sistema nervioso central, con efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, amnésicos y miorrelajantes (Xanax, Valium, Trankimazin, Ambien, Orfidal, Ativan… por citar algunos). Por ello se usan las benzodiazepinas en medicina, para la terapia de la ansiedad, insomnio y otros estados afectivos, así como las epilepsias, abstinencia alcohólica y espasmos musculares. 

ANSIOL-1El equipo de redacción del blog el cuento del loco está realizando un exhaustivo trabajo de re-lectura y documentación que quedará reflejado en un artículo analítico sobre este elemento narrativo que no nos sorprende pero sí nos llama la atención, porque la ficción siempre es el alma espejo de esta sociedad. Y la ficción, sea negra o rosa o amarilla siempre es el fiel reflejo del realismo social. Y el que no haya tenido que recurrir alguna vez a un ansiolítico o somnífero, o acudir al terapeuta, que levante la primera piedra, pues. También dejamos este post abierto para que quien quiera pueda aportar el nombre de una novela que haya leído y se haya encontrado algún personaje como los que hemos descrito. Muchas gracias. Todas las aportaciones se tendrán en cuenta y se incluirán en el artículo.

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Entra en mí.

 

Se me olvidó.
Borrado, aniquilado, impostado…
No supe adónde.
Lo arrancaron del camino, contaba el jornalero.
Se lo llevaron atado, decían otros.
Vinieron a por él en un ataúd negro, todo negro, me contaba mi padre.

Se me olvidó el miedo.
Su paz, su fuerza, su temblor, sus manos, sus ojos, su vanidad, su textura, su atmósfera…
Alguna vez te deslizaste entre vientos lunáticos, carreteras sin salidas, pasillos sin final.
Alguna vez dormiste a mi lado, me sujetaste con fuerza… hasta yacer.
Pero no sirvió de nada. Te marchaste y te olvidé.
Cruel marino, negro y preso exclavo del destierro.

Me cambié de ciudad, de país, de camisa, pantalón y zapatos.
Cansado de esperar salí a buscarte (a ti miedo).
Visité parajes, praderas, caminos, fortalezas, castillos, cementerios, viviendas, carruajes, posadas, iglesias, campos.
Vi el exterminio pero no hallé tu presencia.

Un viejo campesino, erudito de las hormigas, me avisó del lugar.
Me acompañó hasta la vieja estación.
Adiviné lo que era entonces: un lugar imaginado, entre dos mundos.

Varios trasbordos hasta el destino indicado.
Extraños desconocidos como compañeros de viaje
Especie no humana, quizá.
Mercaderes de la memoria y los sentimientos, decían los revisores.

¿Qué es sentir? Nada, infinito.
Sentir es tener miedo.
Miedo es tener vida.
Tener (en aquel escenario) era privilegio del librero.

Me prestó un libro.¹
Y entró en mí, y volvió a mi cuerpo.
Miedo posesivo, entrañable y voluptuoso.
Escalofríos, ruidos, sábanas, noches…
Me secuestró su atmósfera y volví a notarte vivo
rondando por aquellas páginas.

Miedo infantil, de habitaciones, miedo clásico, envolvente, abrupto, enigmático…

Miedo² de todos.

El miedo ha vuelto.

Fragmento del diario de viaje de Mr. M.A.S.
Enero de 2037.

NOTAS

1 El libro al que se hace referencia es «Una edad difícil» de Anna Starobinets, publicado en España por Nevsky Prospects.

2 El miedo adquiere un nuevo concepto en los relatos de Anna Starobinets. Entre la realidad y la inconmensurable estructura palpable de la ciencia ficción esta joven autora rusa construye un diagrama narrativo perfecto en el que, de forma sublime, volvemos a sentir el placer caprichoso del miedo más real y escénico. Perfectas atmósferas, descripciones inigualables que fijan las escenas en su más estricta realidad, hacen que su lectura sea un placer que creíamos perdido, robado u olvidado. ¿Quién sabe? Su fuerza narrativa y su perfecto manejo de la técnica más pura del relato consiguen que miremos de reojo, oigamos lo inaudible e imaginemos lo sufrible. En fin, volvemos, por suerte, a palpar los escalofríos ciegos de la noche a través de la escritura neourbana de Starobinets. Su capacidad de jugar con los personajes se transmite al lector como un enigma descifrado en dosis interminables y adictivas. Imprescindible joya para los amantes del terror, la inquietud y el más complejo ritual narrativo. No desearás que termine.

Esa memoria inerte que habita en su voz se transfigura con el disfraz del recuerdo para buscar el espacio de los juegos laberínticos donde nada es lo que parece, donde todo forma parte de un pasado ficticio que luego se vuelve real (quizá) para devolvernos al confuso mundo de los mortales.

Finalmente: (Acuérdense):

Regla número uno. No hay delito si no hay intervención física. Lo único que existe es el curso natural de las cosas ligeramente corregido por nosotros. Si simplemente quiere usted matar a alguien, búsquese un asesino a sueldo. Nosotros trabajamos de otra manera. Generamos accidentes. Coincidencias.

Regla número dos. Si quieren pasar miedo lean a Anna Starobinets.

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Los muertos de Jorge Carrión

 

EL NUEVO Y EL VIEJO

Nueva York, 1995. Un barrio en las estribaciones de la parte alta de Manhattan; ocho manzanas de edificios, cuatro; dos; una; en su lateral izquierdo: un callejón sin salida y, en él, un charco.

El Nuevo abre los ojos y siente el agua. En posición fetal, el perfil del cuerpo incrustado en el charco. Desnudo. Por la bocacalle pasa gente. Está solo, tirita. Sus retinas vibran, como si estuvieran en fase REM todavía. Tres figuras se detienen, al fondo. Una lo señala, pero el nuevo no se da cuenta. Las tres figuras se convierten en sendos jóvenes: la cabeza rapada, cazadoras color caqui con cremalleras abiertas, botas negras. Uno sonríe. Otro aprieta un puño americano. El tercero enciende la videocámara y dirige el objetivo hacia la víctima. La patada inicial le arranca al Nuevo un diente y detiene el parpadeo veloz de las retinas. Convergen golpes en sus carnes. «Bienvenido», le dicen; «bienvenido», repiten al ritmo de los puñetazos, de los puntapiés, de los pisotones. «Bienvenido, cabronazo, bienvenido.» Le escupen, a modo de despedida. El Nuevo es ahora un cuerpo amoratado, cuya sangre mancha el asfalto y se mezcla con el agua sucia. Pasan cuatro segundos y dos convulsiones. Se abre una puerta, en el extremo del callejón opuesto a la bocacalle. Sale el Viejo y se lleva al Nuevo a rastras. (…)

 

Así abre Jorge Carrión  su novela experimental “Los muertos”, publicada por Mondadori. Entre una estética Blade Runner y futurista el texto de este joven escritor nacido en 1976, se presenta como un manifiesto experimental de las nuevas formas literarias. Alejado de formalismos y métodos manidos Carrión hace de la narrativa un juego donde el lector es un elemento ímplicito con el que juega de acuerdo a los parámetros ficcionales que él marca. No pretende, ni avisa, solo va allanando terrenos, fijando un panorama elemental donde la tensión y la ficción luchan por impresionar. Y lo consigue: Impresiona, fija, vapulea, sorprende, marca, alinea… Es una novela diferente, brutal. Gusta por su maravillosa y bien cuidada estética de ciencia ficción, por los personajes al límite y por ese giro sorpresa (nunca leído) avisándonos que la narrativa (fragmentaria o no) dentro de poco tendrá que aliarse con elementos visuales ahora algo despreciados para evolucionar en formas, contenidos y, claro está, en sí misma.

http://jorgecarrion.com/

Ficha:

Los muertos de Carrión, Jorge.

Editorial Mondadori
Colección LITERATURA MONDADORI
Nº páginas 176 pp.
ISBN 978-84-397-2232-8
Dimensiones 230 x 136 mm.
Fecha publicación 02-01-2010

 

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