Mientras tanto voy pensando algún título para este post.

Particular y caprichoso fotomontaje literario

Joan Didion, Noches azules, Literatura Mondadori

—Desgarrado contraste azul oscuro.

Blake Butler, Nada. Retrato de un insomne, Alpha Decay

—Retrato de mí, de ti, de él, de ella…

Vladimir Nabokov, Cosas transparentes, Anagrama

—La poderosa voluntad de recrear el deseo

Diego Trelles Paz, Bioy, Destino

—Ácido metal de sangre derramada

La formación de la clase obrera en Inglaterra, E. P. Thompson, Capitán Swing

—Necesario

Joan Didion, Los que sueñan el sueño dorado, Literatura Mondadori

—El contagioso poder de la descripción

Meredith Haaf, Dejad de lloriquear, Alpha Decay

—Tira la botella, levántate y lee. A ver si te enteras de algo.

Lila Azam, El encantador. Nabokov y la felicidad, Duomo

—Nabokov chutado

O. Henry, Historias de Nueva York, Nórdica Libros

—La lejanía del rascacielos

Michel Houellebecq, Poesía, Anagrama

Él mismo reinventado en aforismos

Tom Wright, Lo que muere en verano, Duomo

—Cuando los veranos eran posibles

VV.AA, The walking dead, errata naturae

—Pues eso: Apocalipsis zombie ya y sálvese quien pueda

Schedrín, La familia Golovliov, Nevsky Prospects

—Hoy es posible

Don Winslow, Los reyes de lo cool, Roja y Negra

—La más salvaje (a propósito de lo cool)

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Email

LOS 10 ENSAYOS DE 2011

 

Sin más preámbulos, estos son:

FRANK, Thomas: «La conquista de lo cool», Alpha Decay, 2011.

GREIF, Mark (Ed.): «¿Qué fue “lo hipster”? Una investigación sociológica», Alpha Decay, 2011.

CASTRO, Ernesto: «Contra la postmodernidad», Alpha Decay, 2011.

HAZAN, Eric: «París en tensión. Urbanismo e insurrección en la ciudad de la luz». Errata Naturae, 2011.

LANIER, Jaron: «Contra el rebaño digital. Un manifiesto», Debate, 2011.

CAELLAS, Marc: «Carcelona», Melusina Ed., 2011.

CARBAJOSA, Ana: «Las tribus de Israel. La batalla interna por el estado judío», RBA Editores, 2011.

JELLOUN, Tahar Ben: «La primavera árabe. El despertar de la dignidad», Alianza Editorial, 2011.

MARTEL, Frédéric: «Cultura Mainstream. Cómo nacen los fenómenos de masas»,Taurus, 2011.

POLITKÓVSKAYA, Anna: «Solo la verdad. Antología fundamental», Ed. Debate, 2011.

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Email

Dvd, Pasolini y el Bronx

 

rara avis.

(Loc. lat.; literalmente, ‘ave extraña’).

1. amb. coloq. Persona o cosa conceptuada como singular excepción de una regla cualquiera. U. m. en f.

Fuente: RAE.

 

No me gustan las siestas de más de una hora. Me despierto con la cabeza embotada, como sonámbulo y encima de malaleche. Pero la disimulo bien, la malaleche, supongo. Me quedé dormido escuchando una tertulia de Radio Clásica. Una chica con voz muy de radio, pero que no trabaja en el medio hablaba sobre la necesidad de hacer más conciertos familiares, conciertos para todos, de 8 a 99, ha dicho, creo que se refería a los años. Un oyente ha dejado un mensaje diciendo que le gustan las óperas sencillas. No te jode. A mí también. Prefiero La Traviatta a una de Wagner de 4 horas (infumable). Entre toda esta sarta de mensajes subliminales me he dormido, pero él que me ha producido el estado catatónico ha sido un padre que ha dicho:

cuando voy con mi hijo pequeño a la ópera este me pregunta siempre, papá, papá, ¿cuántos movimientos hay? yo le contesto: hijo, cuatro movimientos, y él me dice entonces hoy sólo tengo para tres toses.

Tres hostias le daba yo al niño como se le ocurriera toser entre movimiento y movimiento. Se me ocurren otras cosas mejores entre ambos, pero me callo, mi padre me dice que debo escribir historias de amor, que soy muy brusco, que a los lectores les gustan las historias románticas, y yo le digo que para eso ya hay otros, que a mí es que me salen así las cosas.

Embotado me desperté. Me asustó la luz de la tele. No veo la tele. La uso para escuchar la radio. Le tengo enchufado un descodificador de señal de TDT y escucho las emisoras en HD. Pero siempre se queda un logo fijo con la marca del aparato y esa luz que emite es la que me asusta. Creo que es japonés o chino o taiwanés, bueno qué más da. Creo que lo robé de alguna casa de alquiler. Seguro que se lo merecían los putos caseros. Los caseros, por lo menos en mi caso suelen ser unos hijos de puta, y cuando llega la hora de irte, siempre, entre unas cosas y otras se acaba como el rosario de la aurora. En mi útimo caso fue puta y puto. Mi hermana vivió en Madrid durante diez años y pasó por unos cuantos pisos y en todos tuvo problemas menos en uno, pero porque el dueño era primo lejano de alguien de la familia real. No sé si hago bien escribiendo familia real en minúsculas, pero me trae al fresco.

En la siesta creo que soñé con algo de facebook. No me acuerdo del puto sueño, pero sí de que en el maldito facebook, a veces, te das cuenta de que además de escribir cosas que no sabemos para qué las colgamos, sirve para ver quién es buena gente y quién dice que tiene perros y ama a los animales y en realidad es falso, todo mentira como toda ella, su vida y su rollo deambulante modernista, qué digo modernista, eso quisiera ella ser: moderna, mierdista diría yo, así me queda mejor. Los modernos nacen, los hiper(modernos) también, los post creo que no. Pero ella no nació moderna, nació, sólo eso. Pobre desgraciada. También te das cuenta de la buena gente que hay y que se presta a ayudar cuando tienes un problema, por ejemplo que te has encontrado (mi hermana), un perro, te lo has llevado a casa, lo alimentas, lo cuidas, llamas a las protectoras y pasan del animal, lo cuelgas en facebook y la gente responde, otros y otras huyen. Oye bonita que los mordidos virtuales todavía no se inventaron, ¿o sí?

Por aquí creo que tengo un libro de Passolini (Nueva York, otra delicia de Errata Naturae), voy a empezar a leerlo. En el prólogo dice:

“Me gustaría tener dieciocho años para vivir una vida en Nueva York.” (Pier Paolo Pasolini)


Joder y a mí. Me gusta Pasolini porque me hace pensar y sentirme joven. Me gusta Pasolini porque me recuerda que un día también estuve en Nueva York y aunque no tenía dieciocho tampoco tenía treinta y seis. Me gusta también porque me encantaría volver a Nueva York a no sé qué, la verdad, pero no estaría mal.

esta foto es del Bronx, me gusta el Bronx, los negros, los perros, la gente (1), pero odio a las falsas, a las gafapasta y arribistas de la moda empernida que no saben dónde dejaron su último traje.

En Nueva York estuve con mi hermana, en el año 2004, con la misma que se ha encontrado al perro y  lo guarda en casa, con la misma que guardo secretos, virtudes y defectos.

(1) No me gusta toda la gente, la gente que tiene animales sí, aunque ya no todos. A veces los compran porque está de moda y parece que comprar un perro es como de ricos, pasearlos les da poder y prestigio, cuanto más grandes y negros mejor.

Mi antigua (vecina), una rara avis, estuvo a punto de ser atacada por un animal. En realidad mi antigua vecina, primero fue vecino (niño) y luego (niña) mujer o eso parece, me hago un lío. El caso es que los perros (como el que intentó morderle) tienen el olfato muy desarrollado y huelen el miedo y todo lo que está putrefacto. Mi antigua vecina/o está podrida/o porque los coños de mentira huelen mal y si no se lubrican naturalmente (2) pues acaban pudriéndose. Vivía en la puerta de enfrente y os aseguro que olía mal. Y os prometo que el perro se le tiró para morderle el coño. Sabia naturaleza.

(2) Se refiere a la lubricación natural femenina y no a la artificial envasada.

Yo tenía que llenar toda la casa de inciensos y aromas para esconder el mísero aroma. Demasiada hormona embotellada. Pobre de mí.

Taconazos lejanos ya.

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Email