En pie, el genio David Foster Wallace, preside la sala. Gracias.

Desayunar esta mañana unos ricos cereales «bañados» con leche fría, inventados e importados por los yanquis, claro está; empezar a leer un artículo periodístico (que no de opinión) bastante bueno, en principio parecía, sobre la nueva narrativa norteamericana publicado en la edición digital del diario “El País”, tomar ciertas notas y darte cuenta de que casi todos los títulos y autores referenciados los has leído, te hace sentir, cómo no, orgulloso de las horas que pasas entre letras. #pro_paja_mental_individualista

Pero terminar ese artículo, que pueden leer en el enlace abajo insertado, con semejante mamarrachada que ahora degustarán, no tiene precio y provoca en todo humilde y sufrido lector, debidamente informado y respetuoso con los genios, nauseas en toda regla filosóficosartriana.

El artículo: Érase otra vez Estados Unidos, por Silvia Hernando. Lo pueden dejar para más tarde. Lo que importa: copio y pego.

fosterwallace_pelo raro

La mamarrachada es ésta: La nausea después. Qué espanto. Lean:

Y una última certeza sobre la nueva narrativa estadounidense: la sombra de Foster Wallace (que siempre pareció un perro del hortelano de las letras yanquis) sigue siendo, cuatro años después de su suicidio, demasiado alargada.

¿Eh? (esto lo digo yo).

#si_no_se_de_algo_me_callo

Qué manera de joder un artículo. Con lo bien que ibas, oye. Qué casi me emociono del gusto. ¿Habrá pensado mucho para certificarlo? Cómo está el patio. Qué venga el Notario y levante acta. Repulsivos, sí.

Al tema:

Perdonen que no me levante. Pero: —Hummmm. (Maruja, querida, con tu permiso):

—A ver, me parece muy poco acertado, por no decir desinformado, que  ésta, supongo, periodista de la que, por supuesto, desconozco su formación teórico-literaria, vierta su descarada y desafortunada opinión (subjetiva, pues) sobre David Foster Wallace (a partir de ahora DFW) calificándolo como «el perro del hortelano de las letras yanquis», burda expresión recurrente, querida profesional,  cuando no se sabe de lo que se habla, claro está. Lo de «sombra demasiado alargada» será, supongo, la que pesa sobre ella/usted por no haber sido capaz de entender a DFW, si es que se ha leído su obra completa, cosa que dudo. ¡Ay!, este periodismo indocumentado. Y tiene la poca elegancia de afirmar, encima, que se trata de una certeza. ¿De dónde ha sacado semejante barbaridad? Debe tener el «pelo raro» esta chica. Lo siento, pero la sombra de Mr. Foster Wallace será infinita. Y esto no es broma, estimada periodista. ¿En vías de extinción? Aclare por favor a quién no dejaba comer DFW y por qué no comía. No creo que tenga que explicarle este dadivoso lector quién fue y sigue siendo DFW, autor de culto y creador de obras maestras como «La broma infinita», por ejemplo. Las opiniones mejor paras los columnistas. ¿O no? Vale. #yo_no _kidding

david foster wallace

Por si las moscas: —Seguimos sentados:

—Huelga decir que DFW fue el máximo representante de una nueva generación literaria nacida en los Estados Unidos en la última década del siglo XX. Su firmeza y genialidad estuvieron basadas en una ruptura semiótico/analítica de la literatura como género. Es decir, se reinventó a sí mismo, creando un paralelismo formal renovador, en el que íntrinsecamente reflejaba el perfecto alejamiento de la estética ya manida del realismo como surtidor de ideas copistas. Planteó así una nueva forma de entender la cultura, la estética y las formas de la sociedad (americana) que le tocaba, dilucidando textos que podían ir de lo ácido satírico hasta lo analítico, con planteamientos arrolladores en cuanto a inteligencia natural creativa se refiere.

Estamos, por tanto, ante una (su) prosa tentacular que no solo mimetizó los sistemas del paradigma cultural en que vivían y seguimos viviendo: el vértigo de las comunicaciones, el exceso de información, la influencia de las grandes corporaciones financieras, los iconos de la cultura pop, la industria del entretenimiento, el cine, el deporte y la música, la amenaza omnipresente del terrorismo sino que sirve como manifiesto reivindicativo de lo absurdo de la apariencia y el maniqueísmo americano.

Lógicas y empíricas aportaciones idealistas componen el grueso añadido en sus siempre prolíficas notas a pie de páginas evidenciando la posibilidad de la ficción como espejo subversivo del siempre irritable y anodino americanismo fulgurante de la doble moral más mezquina.

Destrozó y recuperó el concepto televisivo como paradigma reflexivo y por tanto en aras de lo absurdo, abrazando así una episteme neo(narrativa), que partiendo de un origen infantil en su significado, integraría la aportación necesaria de los medios de comunicación en pro de nuevas formas creativo-narrativas (Tv, sobre todo) en un futuro literario no muy lejano (Ver fragmentación léxico visual o la concepción de Lectoespectador de Vicente Luis Mora). Postmodernismo, puede. Visionario, sin duda.

Su mayor obra maestra, novela de culto internacional, «La broma infinita», publicada en España por Mondadori es todo un ejemplo de manifestación y análisis individualista. Desarrollada en un ambiente habilmente registrado en canchas de tenis, centros de desintoxicación, estética grunge, familias recreacionales, ideación autolítica, y genialidades varias de lo más irónico satírico de Wallace, supone un adelanto en el desarrollo novelístico que todavía sirve como espejo para algunos privilegiados, como Antonio J. Rodríguez (Fresy Cool, Mondadori, 2012), crítico, escritor y traductor literario y uno de los mejores expertos en DFW de este país.

El individualismo fosterwalliano fue consecuencia directa de su atormentado espíritu, forjando, de esta forma, un truncamiento, o mejor dicho, una evolución del yo frente a la más intelectual rebeldía estético/formal, que supo recuperar una realidad estancada en premisas recurrentes y maniatadas a un presente mudo, sin nada que aportar, en el que se habían ahogado sus predecesores, para desarrollar e ironizar, así, la incoherencia entre el ser humano y su estúpido carácter gregario en pro de una solitaria conveniencia vital que iba más allá de cualquier estigma coercitivo societario.

La broma infinita

Sobre esta novela dijo el autor: (Fuente: entrevistas varias)

“Desde un punto de vista materialista los Estados Unidos son un buen lugar para vivir. La economía es muy potente, y el país nada en la abundancia. Y sin embargo, a pesar de todo eso, entre la gente de mi edad, incluso los que pertenecemos a una clase acomodada que no ha sido víctima de ningún tipo de discriminación, hay una sensación de malestar, una tristeza y una desconexión muy profundas. Sobre nosotros sigue pesando la sombra de episodios históricos recientes, como Vietnam o el Watergate y ahora, el desastre que se avecina con la matanza que está a punto de comenzar en Irak”. Señalando otro de los aspectos fundamentales del libro, añadió: “Otro tema central de la novela es el fenómeno de la adicción como síntoma del malestar de la sociedad capitalista: desde las drogas hasta otras formas más genéricas de adicción”.

Fue valorado y ensalzado por la crítica, adulado por quienes lo conocían. Comía, pues. De escribir, claro; y también dejaba a los demás comer por mucho que se empeñe ahora esta periodista en afirmar. En su campo no tenía competencia. Era único, pues. Inviolable, también.

Observó, analizó, ideó, ironizó, desmontó, corrigió y desarrolló teorías narrativas impensables en su época, conceptos nominativos exponiendo sobre los demás una acuciada evolución hacia lo efímero como argumento de lo banalmente visible.

Intercambió el poder de la palabra por el ingenioso ejercicio de vislumbar miserias y caóticas manifestaciones del poder, la pedantería y el combinado de segmentos trasnochados. Pluma en mano supo arremeter con lo que le había tocado vivir, diseccionando así a todo un conglomerado social con la burla, la furia y la lucidez que sólo puede proporcionar un genio de, quizá, desoladora soledad pragmática.

Desnudó, por tanto, a la clase media americana acomodada, sentándola en lugares incómodos, donde las multitudes son fantasmas que agreden al individualismo escogido y atípico, pues. Auscultó una soledad como forma de vida, donde el tormento y el desgarro psicológico, le sirvieron como fuente de inspiración y observatorio de alta tecnología para tejer el sentido corrosivo de la experimentación vital y desembocar así en una (cuasi) catarsis colectiva en la que los genes se expanden por su propia enfermedad: la hipocresía y el quizá dejarse llevar por aquello de las apariencias. Pudo y supo ver lo que otros, ciegos, claro está, no pudieron, o no quisieron. Allá quedaron. Ciegos siguen. Los que escriben novelas (algunos) y los que redactan artículos también.

“Lo esencial es la emoción. La escritura tiene que estar viva, y aunque no sé cómo explicarlo, se trata de algo muy sencillo: desde los griegos, la buena literatura te hace sentir un nudo en la boca del estómago. Lo demás no sirve para nada”.

Creó una estricta belleza como metáfora de lo imperfecto.

Y sí. DFW committed suicide. Sus razones tendría. Mente que puede.

No entiendo lo del perro del hortelano. Qué me lo expliquen, que soy un poco retrasado.

Pues lo dicho, no sirve para nada escribir una opinión sin documentarse. Podría seguir escribiendo sobre él. Pero lo dejo por aquí que ya se alarga.

Nudo en el estómago se me ha hecho a mí con los cereales, la leche, el croasán y qué sé yo.

Se me olvidaba. Su novela póstuma. Qué cosas.

el rey pálido dfw

Esta frase le honra y hubiera bastado para callar:

«Toda mi vida he sido un fraude».

«The whole of my life I´ve been a fraud».

David Foster Wallace

Edita: Mondadori.
Traduce: Javier Calvo.

Ahora sí, me pongo en pie. Y gracias por leer.

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LISTA DE DESEOS PARA 2012 (toma)

 

Empezamos: Primero: a tomar por culo el 2011.

Ya va bien servido.

Y ahora con los deseos (que no propósitos) porque luego no los cumplo.

 

No sé por dónde empezar. Bueno, ahí va: (sin premeditación ni alevosía)

 

Que se traduzcan más libros de Ben Brooks.

Que Rajoy se afeite la barba.

Que la Carma Chacón aprenda a usar un kalashnikov. (Ay, Karma).

Que las llamas devoren el puto loft de la avenida.

Que el niño/niña se quite tetas.

Que la Remedios Cervantes no vaya a más concursos de TV.

Que llegue pronto el 26 de enero para empezar a leer «Fresy Cool».

Que el movimiento 15-M siga adelante.

Que Pumuki y el duende verde no hagan cochinadas.

Que se apruebe la eutanasia activa y pasiva.

Que no se compartan más lugares que no se quieren compartir.

Que Elise Plain escriba un nuevo poemario.

Que la gente se masturbe más.

Que Urdangarín o como se escriba vaya a la puta cárcel.

-A María Antonieta por mucho menos le cortaron la cabeza. Claro, eran otros tiempos en otros países.

Que vayan pensando en una III República.

Que Oscura no se ponga clara ni con aguarrás.

Que se jodan las que yo sé.

Que las buenas personas tengan mucha suerte.

Que amemos mucho.

Que se haga mejor publicidad.

Que esas pequeñas editoriales sigan haciendo grande la Literatura.

Que no me salgan más pelos en las orejas.

Que se prohiba el uso de tirantes. Lo siento, Pedro jota.

Que se declaren los antidepresivos y ansiolíticos Patrimonio Nacional y de la Humanidad.

Que no se cuelguen más carteles de se vende o se alquila.

Que igual que se pueden bloquear contactos en fesibuk se pueda hacer en los celulares.

Que se lea más.

Que nadie se suba conmigo en el ascensor.

Que nos dejen tranquilos los de la fábrica de sueños.

Que os apartéis cuando venga una ambulancia por detrás.

Que Carmen de Mairena y Sánchez Dragó hagan un programa sobre tendencias porno.

Que las hippies se quiten las faldas.

Que mi enfermera favorita consiga trabajo.

Que Ismael Serrano publique nuevo disco.

Que la Literatura siga evolucionando.

Que a los desfiles de modas lleven a muchachas que superen el medio metro.

Que no somos tontos.

Que se fijen en su mierda y no en la de los demás.

Que me pueda ir a Japón.

Que sigamos por aquí.

Que el rabbit tenga mucha suerte porque se lo merece.

Que se usen más gomas (de las de borrar). ¿Qué os pensabais?

Que no se concedan las mismas subvenciones a los mismos de siempre.

Que veáis los que no lo hayáis hecho: The Wire 1-5

Que la viuda de David Foster Wallace busque otro manuscrito, por favor.

Que quien se quiera suicidar que lo haga. La vida es tuya, hostias.

Que se grabe la Sexta temporada de The Wire.

Que en nochevieja me pueda meter en la taza del water y cerrar la tapa.

Que el duende verde reparta caramelos por las calles y le arranque los vestidos a las petardas.

Que la gente vaya más al psiquiatra.

Que no se permita que enfermeros y médicos hagan turnos de 20 horas.

Que no consintamos que no se cubran las bajas de personal sanitario.

Que a mi medico de cabecera le salgan rábanos por los pabellones auditivos.

Que no escuche más eso de que le van a poner las correas que me da susto.

(se dice electrocardiotocógrafo)

-Si lo ensayáis varias veces en casa al final sale.

-Así lo hacía la Leti cuando leía los textos.

Que viva el modernismo, el post, lo hipster y Alpha Decay.

Que Javier Calvo siga traduciendo.

Que sigáis navegando y llenando bitácoras de versos que nos hacen sentir lo imposible.

(Que os estaremos esperando aquí en puerto o cerca de vuestro faro de luz).

Que repongan La bola de cristal.

Que descanse en paz Félix Romeo.

Y que sea de lectura obligatoria en los institutos: «Amarillo», de F.R.

Y A CALLAR.

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