La genética de lo digital.

 

Primero lean con atención este párrafo:

«Esto conduce a menudo a una especie de bipolaridad digital y analógica, a una escisión de la persona en in y offline. El derecho medieval reconocía dos cuerpos del rey, como describe Emil Kantorowicz: un cuerpo físico y otro legal, este último inmortal. En consonancia, la modernidad técnica reconoce dos cuerpos del usuario: el físico y el digital. El cuerpo físico está formado por células, microorganismos, agua. El digital se compone de mensajes, perfiles, fotos. El usuario conforma y perfila tanto el uno como el otro y se mueve por las calles como a través de las redes. Sin embargo, a menudo, el cuerpo digital adopta un modelo de conducta distinto al que posee su contraparte física: el mayor pelmazo en Facebook apenas consigue abrir la boca en persona. El payaso que siempre está en el centro de todas las fiestas considera a su vez que es absolutamente vergonzoso escribir estados en Facebook».

¿Les suena, verdad?

Pertenece a «Dejad de lloriquear. Sobre una generación y sus problemas superfluos» (Alpha Decay, 2012), un manual/tratado/sociológico-evolutivo-genético-generacional, escrito por la joven Meredith Haaf. Aunque lean eso de «superfluo», no se confundan. Insisto, nunca juzguen un libro por su portada y mucho menos por su título, entonces el superfluo será usted, el lector pasivo. (Sí, sí). Toda pretensión de llegar a un paradigma, y por ende, resultado final escrito (de lo que se quiera) necesita una plataforma de campo sobre la que detenerse. Cuando uno pretende evaluar, analizar y por lo tanto, escribir (sobre lo que nos rodea: ahora, antes, más tarde… (¿pasado?, presente, ¿futu-qué?), no tiene más remedio que partir de lo visible, de lo palpable, en fin de la superflua realidad. (Pero, ¿qué hacemos con ella? ¿la dejamos en una simple fantasía dostoievskiana y nos echamos a dormir después de tomarnos unas birras…?) Habrá quien acepte estos parámetros, seguro; la diversidad y la fauna social pueden ser ya el arca de Noé de la putrefacción. A estas alturas, ¿todo vale? Creo que no.

Y Meredith Haaf, creo que también. Esta analítica autora se deja de rollos y estereotipos, y va más allá de lo palpalble, —y esa realidad de la que les hablaba—, la eleva a sublimes estados, a nuevas formas de convivencia, comunicación, interacción, consumo, comportamientos, evolución, genética… Ve lo que muchos no queremos ver, lo que nos detiene, los miedos generacionales que nos bloquean y en los que nos amparamos como inocentes víctimas de un sistema que nos ha fallado a todos, sí, de algo en lo que ya no podemos confiar, sí, de este societario vertedero cainita que ya Goya, tiempo atrás, vislumbró entre tinieblas. Pues (—wag the dog), la autora revienta esa cortina de humo y aborrece de las banalidades como excusas para considerar la pereza y la compasión como armas desechables y arquetipos a los que nos sometemos como peleles con camisa de fuerza. Los ve, los posee y les planta cara. La juventud (su generación) siente compasión de sí misma y se ahoga entre puñeteros estados y tweets, volátiles e inofensivos, ellos. Nos han construido una suerte de universo paralelo (enredo social) en el que nos han dejado caer, si miedo al vértigo, y en el que nos creemos ser abanderados de opiniones que no van más allá de un simple vistazo de sobremesa. Y ese enredo genetico digital, no es ni más ni menos que una presuntuosa maniobra, una tramoya sin actores, una especie de atajo que no lleva a ninguna parte. Nos han manipulado digitalmente, pero nosotros podemos hacerlo a la inversa, geneticamente hablando, claro.

Lo digital es manipulable, censurable, abominable… Pero lo humano, no. Si caemos en la inacción nos deshumanizamos. (El off y el on) A eso va la autora. La acción (rebelión, furia, ira, reclamación…) como voluntad humana es el recurso más poderoso que tenemos las nuevas generaciones para alejarnos de la redención a la que el capitalismo voraz y el dominante poder nos quieren desterrar. El destierro es como la muerte. La vida es lo pragmático. Analiza y piensa. Resuelve y consigue. Quizá estas cuatro palabras sean el perfecto algoritmo que recorre las páginas de este fascinante manual de acción social, reivindicación y lucha, donde también hay mucho de filosofía, sí, pero con estructuras entendibles y moldeables, conformadas como el espacio de batalla en el que ahora nos toca mover ficha sino queremos que los últimos peldaños (de esta escalera social) se desmoronen.

Hay una distancia enorme entre el poderoso (allá en su olimpo) y el resto de mortales (los que por aquí danzamos); pero esa distancia no es insalvable, no está supeditada a la fugaz e incontrolable carrera de un disparo, no. A pesar del hastío, de la desconfianza, de ese miedo que nos quieren inocular, no nos queda más remedio que plantarle cara, pero para ello, como bien asume, Meredith Haaf, tenemos que desnudarnos de comodidad y embadurnarnos de reacción. Olvida todo lo que te han contado. No tengas miedo a lo desconocido. Estas premisas invaden el genial ensayo de esta joven autora alemana nacida en Múnich en 1983. El virus de la gripe se combate con reposo pero el virus de nuestra era necesita que lo ataquen desde la lucha generacional. Y no voy a lo ilícito, no. Ni tampoco la autora, claro. Existe la legítima, la inalienable capacidad del ser humano, de sobreponerse a toda adversidad con sus armas más personales. Pero dejad los pañuelos, las lágrimas… Dejad y haced. En fin, despierta y comportate, pero sin conformarte.

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Los mejores ensayos de 2012.

Ya sabéis, una vez reunidos… (bla, bla, bla), según los que hacemos este blog… (bla, bla, bla)… (locos, cuerdos, mediolocos y casicuerdos —bla, bla, bla—)  los mejores ensayos publicados en 2012 son:

Henry Kissinger: «China», Debate, 2012

Vicente Luis Mora: «El lectoespectador», Seix Barral, 2012

Fredric Jameson: «Representing capital», Lengua de trapo, 2012

E.P. Thompson, «La formación de la clase obrera en Inglaterra», Capitán Swing, 2012

Upton Sinclair: «La jungla», Capitán Swing, 2012

Blake Butler: «Nada. Retrato de un insomne», Alpha Decay, 2012

Olga Rodríguez: «Yo muero hoy. Las revueltas en el mundo árabe», Debate, 2012

Misha Glenny: «El lado oscuro de la red», Destino, 2012

Owen Jones: «Chavs. La demonización de la clase obrera», Capitán Swing, 2012

Gabriel Josipovici: «¿Qué fue de la modernidad?, Turner, 2012

Leticia Garcia y Carlos Primo: «Prodigiosos mirmidones. Antología y apología del dandismo», Capitan Swing, 2012

Lila Azam Zanganeh: «El encantador. Nabokov y la felicidad», Duomo Ediciones, 2012

Yanis Varoufakis, «El minotauro global», Capitán Swing, 2012

Meredith Haaf: «Dejad de lloriquear. Sobre una generación y sus problemas superfluos», Alpha Decay, 2012

Joan Didion: «Los que sueñan el sueño dorado», Literatura Mondadori, 2012

Eloy Fernández Porta: «Emociónese así. Anatomía de la alegría», Anagrama, 2012

Jonathan Franzen: «Más afuera», Salamandra, 2012

Stephen J. Burn (Ed.): «Conversaciones con David Foster Wallace», Pálido fuego, 2012

Terry Southern: «A la rica marihuana y otras especias…», Capitán Swing, 2012

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Mientras tanto voy pensando algún título para este post.

Particular y caprichoso fotomontaje literario

Joan Didion, Noches azules, Literatura Mondadori

—Desgarrado contraste azul oscuro.

Blake Butler, Nada. Retrato de un insomne, Alpha Decay

—Retrato de mí, de ti, de él, de ella…

Vladimir Nabokov, Cosas transparentes, Anagrama

—La poderosa voluntad de recrear el deseo

Diego Trelles Paz, Bioy, Destino

—Ácido metal de sangre derramada

La formación de la clase obrera en Inglaterra, E. P. Thompson, Capitán Swing

—Necesario

Joan Didion, Los que sueñan el sueño dorado, Literatura Mondadori

—El contagioso poder de la descripción

Meredith Haaf, Dejad de lloriquear, Alpha Decay

—Tira la botella, levántate y lee. A ver si te enteras de algo.

Lila Azam, El encantador. Nabokov y la felicidad, Duomo

—Nabokov chutado

O. Henry, Historias de Nueva York, Nórdica Libros

—La lejanía del rascacielos

Michel Houellebecq, Poesía, Anagrama

Él mismo reinventado en aforismos

Tom Wright, Lo que muere en verano, Duomo

—Cuando los veranos eran posibles

VV.AA, The walking dead, errata naturae

—Pues eso: Apocalipsis zombie ya y sálvese quien pueda

Schedrín, La familia Golovliov, Nevsky Prospects

—Hoy es posible

Don Winslow, Los reyes de lo cool, Roja y Negra

—La más salvaje (a propósito de lo cool)

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