Mientras tanto voy pensando algún título para este post.

Particular y caprichoso fotomontaje literario

Joan Didion, Noches azules, Literatura Mondadori

—Desgarrado contraste azul oscuro.

Blake Butler, Nada. Retrato de un insomne, Alpha Decay

—Retrato de mí, de ti, de él, de ella…

Vladimir Nabokov, Cosas transparentes, Anagrama

—La poderosa voluntad de recrear el deseo

Diego Trelles Paz, Bioy, Destino

—Ácido metal de sangre derramada

La formación de la clase obrera en Inglaterra, E. P. Thompson, Capitán Swing

—Necesario

Joan Didion, Los que sueñan el sueño dorado, Literatura Mondadori

—El contagioso poder de la descripción

Meredith Haaf, Dejad de lloriquear, Alpha Decay

—Tira la botella, levántate y lee. A ver si te enteras de algo.

Lila Azam, El encantador. Nabokov y la felicidad, Duomo

—Nabokov chutado

O. Henry, Historias de Nueva York, Nórdica Libros

—La lejanía del rascacielos

Michel Houellebecq, Poesía, Anagrama

Él mismo reinventado en aforismos

Tom Wright, Lo que muere en verano, Duomo

—Cuando los veranos eran posibles

VV.AA, The walking dead, errata naturae

—Pues eso: Apocalipsis zombie ya y sálvese quien pueda

Schedrín, La familia Golovliov, Nevsky Prospects

—Hoy es posible

Don Winslow, Los reyes de lo cool, Roja y Negra

—La más salvaje (a propósito de lo cool)

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¿Equilibrio arquitectónico?

 

Aproximaciones al Desarraigo

La versión definitiva de este texto apareció en Dix (Les Inrockuptibles / Grasset, 1997).

La arquitectura contemporánea como vector de aceleración de los desplazamientos. Ya se sabe que al gran público no le gusta el arte contemporáneo. Esta afirmación trivial abarca, en realidad, dos actitudes opuestas. Si cruza por casualidad un lugar donde se exponen obras de pintura o escultura contemporáneas, el transeúnte normal se detiene ante ellas, aunque sólo sea para burlarse. Su actitud oscila entre la ironía divertida y la risa socarrona; en cualquier caso, es sensible a cierta dimensión de burla; la insignificancia misma de lo que tiene delante es, para él, una tranquilizadora prueba de inocuidad; sí, ha perdido el tiempo; pero, en el fondo, no de un modo tan desagradable. Ese mismo transeúnte, en una arquitectura contemporánea, tendrá muchas menos ganas de reírse. En condiciones favorables (a altas horas de la noche, o con un fondo de sirenas de policías) se observa un fenómeno claramente caracterizado por la angustia, con aceleración de todas las secreciones orgánicas. En cualquier caso, las revoluciones del motor funcional constituido por los órganos de la visión y los miembros locomotores aumentan rápidamente. Así ocurre cuando un autobús de turistas, perdido entre las redes de una exótica señalización, suelta su cargamento en la zona bancaria de Segovia, o en el centro de negocios de Barcelona. Adentrándose en su universo habitual de acero, cristal y señales, los visitantes adoptan enseguida el paso rápido, la mirada funcional y dirigida que corresponden al entorno propuesto. Avanzan entre pictogramas y letreros, y no tardan mucho en llegar al barrio de la catedral, el corazón histórico de la ciudad. En ese momento aminoran el paso; el movimiento de los ojos se vuelve aleatorio, casi errático. En sus caras se lee cierta estupefacción alelada (fenómeno de la boca abierta, típico de los norteamericanos). Es obvio que se encuentran delante de objetos visuales fuera de lo corriente, complejos, que les resulta difícil descifrar. Sin embargo, pronto aparecen mensajes en las paredes; gracias a la oficina de turismo, las referencias histórico-culturales vuelven a ocupar su lugar; los viajeros pueden sacar las cámaras de vídeo para inscribir el recuerdo de sus desplazamientos en un recorrido cultural dirigido.

La arquitectura contemporánea es modesta; sólo manifiesta su presencia autónoma, su presencia como arquitectura, mediante guiños discretos; en general, micromensajes publicitarios sobre sus propias técnicas de fabricación (por ejemplo, es habitual que la maquinaria del ascensor, así como el nombre de la empresa responsable, esté muy a la vista). La arquitectura contemporánea es funcional; hace mucho tiempo que la fórmula «Lo que es funcional es obligatoriamente bello» erradicó las cuestiones estéticas que tienen que ver con la arquitectura. Una idea preconcebida sorprendente, que el espectáculo de la naturaleza no deja de contradecir, incitando a ver la belleza más bien como una especie de revancha contra la razón. A menudo, la vista se complace en las formas de la naturaleza precisamente porque no sirven para nada, porque no responden a ningún criterio perceptible de eficacia. Se reproducen con exuberancia, con abundancia, movidas en apariencia por una fuerza interna que puede calificarse de puro deseo de ser, de reproducirse; una fuerza, a decir verdad, poco comprensible (basta pensar en la inventiva burlesca y algo repugnante del mundo animal); una fuerza de una evidencia no por ello menos deslumbrante. Es cierto que algunas formas de la naturaleza inanimada (los cristales, las nubes, las redes hidrográficas) parecen obedecer a un criterio de perfección termodinámica; pero son justamente las más complejas, las más ramificadas. No recuerdan en nada el funcionamiento de una máquina racional, sino más bien la efervescencia caótica de un proceso.

La arquitectura contemporánea, que alcanza su nivel máximo en la constitución de lugares tan funcionales que se vuelven invisibles, es transparente. Puesto que debe permitir la circulación rápida de individuos y mercancías, tiende a reducir el espacio a su dimensión puramente geométrica. Destinada a ser atravesada por una sucesión ininterrumpida de mensajes textuales, visuales e icónicos, tiene que asegurarles la máxima legibilidad (sólo un lugar absolutamente transparente puede asegurar una conductibilidad total de la información). Sometidos a la dura ley del consenso, los únicos mensajes permanentes que permite están limitados a un papel de información objetiva. El contenido de esos inmensos carteles que bordean las carreteras es objeto de un detallado estudio previo.

Houellebecq, Michel: «El mundo como supermercado», Anagrama.

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