Reflexiones y/o fragmentos y/o frases desde el monasterio 02

9788420410784

Día 10: —> 06:26 a.m. Ya os comenté que la única lectura que me traje al monasterio de Santo Domingo de Silos había sido la novela «No está solo», de Sandrone Dazieri. La escogí un poco por el título en sí, un poco también por el gran éxito que había cosechado entre la crítica literaria italiana más exquisita y por la trama, supongo. Pero a lo que voy: La mayoría de las tardes las paso leyendo en la biblioteca del monasterio, cuál fue mi sorpresa cuando en la página 271, con el silencio más sepulcral del respeto y algunos casi inaudibles cánticos que venían de la sala de oración, me encuentro con el siguiente párrafo: «A pesar de que sus padres habían sido fervientes católicos, Rovere había crecido con la duda, la misma constante y la misma voluntad de comprender que lo habían ayudado a crecer en su carrera de policía. Aunque, ¿cómo se puede aplicar el pensamiento racional a lo incognoscible, a lo trascendente? Demasiado escéptico para creer y demasiado ligado a la tradición para rechazar la idea de Dios, Rovere se había quedado en vilo. No iba a misa, pero no se definía como ateo, ni tampoco como agnóstico. Dios probablemente existía, pero estaba tan lejos del mundo y de los hombres que creer en Él o no creer daba lo mismo». (fin del fragmento). Cerré el libro, me levanté, puse la silla en su sitio, y dejando todas mis cosas allí, sin preocuparme por más, salí al exterior a buscar qué, ¿una respuesta? Ni siquiera yo lo sé. Espero que mis vecinas tampoco.
—Conexión via Skype con Pumuki… [Ey, Pumuki, ¿cómo va todo? Antes de cortar la conexión, ¿tú leíste la edición original en italiano de esta novela «Uccidi il padre»? Cierto. Eres un crack. ¿No crees que Dante toma demasiado Xanax*? Qué va, el Xanax es maravilloso, sobre todo si lo mezclas con alcohol. Joder, tío, tú que entiendes tanto de paz interior y me preguntas estas cosas] (…) Fin de la conexión.

*Xanax: principio activo de la familia de las benzodiazepinas conocido como Alprazolam. En nuestro país se comercializa como Trankimazin.

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