Soledad y memoria, Eduardo

haroibars (1)

Memoria de Bistriz

ya no surgen del suelo aquellos arcoiris de menta
y granadina que brotar solían inesperados —raudos
relámpagos de atardecer manchado y gasolina
siempre incierta— espera eterna de una caricia al
filo de la navaja/ventana abierta siempre por 
donde llegaban aullidos— no alumbra ya mano de
gloria el escenario de tropelías comunes

el autobús sin embargo conduce como entonces
a horizontes de purpurina descascarillada
y el viejo metal cromado me acompaña en mi paseos

de manicomio a cementerio
de tumba a tumba
de bar oscuro a bar aún más oscuro

como entonces las escaleras de incendio
soportan el peso de guardianes jóvenes
licántropos movidos por radio patrullan nuestras calles —paraísos

puedes encontrar todavía hechos de orina fresca sangre— vientos
huracanados en torno a las más altas torres de poder

y aunque el Viejo Asesino se haya convertido en costurera
aunque desmoronados torreones no muestren ya dientes sino encajes
aunque niños de pelo azul piel de amaranto hayan sustituido

en los alcázares de la rudeza infantil de tus cuchillos
la memoria perdura y no ha caído todavía
el paso elevado por donde circulan —como entonces

como entonces— animales plumas de sonido
dragones como entonces garras de vainilla

“se escapa el barco
y ese perro… “

Eduardo Haro Ibars, poema “Memoria de Bistriz”, «Obra poética», Huerga y Fierro editores

Share and Enjoy

  • Facebook
  • Twitter
  • Email