Locura cotidiana.

 

“Creemos que nadie se aventuraría, sobre todo en los tiempos que corren, a considerarse como mentalmente sano ni a afirmar estar total y plenamente equilibrado”.

José Carlos Fuertes Rocañín.
Psiquiatra.

 

locura transitoria juan clemente

 

Los 29 relatos que componen la obra «Locura transitoria», escrita por Juan Clemente (Ed. Círculo Rojo) son un recorrido por lo más profundo y enigmático del ser humano: la mente.

El autor, lejos de toda moraleja, hace un recorrido por la urbana sombra cotidiana, por todo aquello que cada mañana nos asalta a golpe de alarma. La locura como tal, como viajera que viene y va, de acá para allá, es compañera de fatigas e indiscutible protagonista. Se desnuda, pues, de estigmas y se viste de tolerancia, para mostrarnos que en todo síntoma existe el dominio de la normalidad.

reloj insomnioDesde el vacío más ahogado, pasando por el insomnio, describiendo caminos, yendo al trabajo, en el sueño y la vigília, repasando imágenes virtuales, acercándonos a los otros mundos, el Apocalipsis y muchos más escenarios, su narrativa nos asalta como un bestiario de placeres llevados al síntoma necesario del justo desequilibrio mental donde el ser humano se dirime en una fina y delgada línea y eleva su fuerza hasta el paraíso necesario para sobrevivir. Hay más locos/cuerdos que cuerdos pululando a nuestro alrededor.

Juan Clemente hace de la locura un placer cotidiano, una mano a la que aferrarse, pues. Su planteamiento es una fantasía ficcional que se hace posible en cada relato, vida, voz, personaje y cerebro. No hay que tenerle miedo a la locura, nos dice el autor. El ser humano la necesita para vivir. En ella reside el conflicto residual de nuestras almas, el tormento que estalla en creatividad, utopía, éxtasis y complicidad.

La dualidad del ser humano, su fragilidad para ser o no una copia de sí mismo no es más que un invento de la sociedad, un supuesto paraíso (imperio de lo efímero) en el que nos insertan desde que nacemos. Los parámetros que nos fijan son mandamientos para manejarnos como marionetas desde una superficie abstracta. En los relatos de «Locura transitoria» podemos ver como la capacidad de superar ese (control supremo) reside en el propio ser humano cuando mueve ficha y se muestra antagónico ante la norma mediante la transgresión mental. Estúpida norma. Individualismo manifiesto, pues.

Necesitamos locura para vivir. La locura es imaginar la posibilidad de estar vivos en otra dimensión donde nadie nos imponga su ley. Libertad de pensamiento, por tanto. Mente y cuerpo, dos laberintos enfrentados entre sí que luchan por convivir en un plano formal, definen la hipérbole más angustiosa del individuo descrito.

Quizá haya mucho de ajedrez y disciplina en los relatos de Juan Clemente, también de universos, ciencia ficción, casualidades… Pero lo más importante es su capacidad envolvente de jugar con la mente en espacios donde la locura se hace mayor de edad y firma un contrato con nuestra voluntad.

Transitoria, voluntaria, capaz, urbana, diaria, bella y placentera. Eso es estar en el límite del placer, transitorio o no, qué mas da.

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LISTA DE DESEOS PARA 2012 (toma)

 

Empezamos: Primero: a tomar por culo el 2011.

Ya va bien servido.

Y ahora con los deseos (que no propósitos) porque luego no los cumplo.

 

No sé por dónde empezar. Bueno, ahí va: (sin premeditación ni alevosía)

 

Que se traduzcan más libros de Ben Brooks.

Que Rajoy se afeite la barba.

Que la Carma Chacón aprenda a usar un kalashnikov. (Ay, Karma).

Que las llamas devoren el puto loft de la avenida.

Que el niño/niña se quite tetas.

Que la Remedios Cervantes no vaya a más concursos de TV.

Que llegue pronto el 26 de enero para empezar a leer «Fresy Cool».

Que el movimiento 15-M siga adelante.

Que Pumuki y el duende verde no hagan cochinadas.

Que se apruebe la eutanasia activa y pasiva.

Que no se compartan más lugares que no se quieren compartir.

Que Elise Plain escriba un nuevo poemario.

Que la gente se masturbe más.

Que Urdangarín o como se escriba vaya a la puta cárcel.

-A María Antonieta por mucho menos le cortaron la cabeza. Claro, eran otros tiempos en otros países.

Que vayan pensando en una III República.

Que Oscura no se ponga clara ni con aguarrás.

Que se jodan las que yo sé.

Que las buenas personas tengan mucha suerte.

Que amemos mucho.

Que se haga mejor publicidad.

Que esas pequeñas editoriales sigan haciendo grande la Literatura.

Que no me salgan más pelos en las orejas.

Que se prohiba el uso de tirantes. Lo siento, Pedro jota.

Que se declaren los antidepresivos y ansiolíticos Patrimonio Nacional y de la Humanidad.

Que no se cuelguen más carteles de se vende o se alquila.

Que igual que se pueden bloquear contactos en fesibuk se pueda hacer en los celulares.

Que se lea más.

Que nadie se suba conmigo en el ascensor.

Que nos dejen tranquilos los de la fábrica de sueños.

Que os apartéis cuando venga una ambulancia por detrás.

Que Carmen de Mairena y Sánchez Dragó hagan un programa sobre tendencias porno.

Que las hippies se quiten las faldas.

Que mi enfermera favorita consiga trabajo.

Que Ismael Serrano publique nuevo disco.

Que la Literatura siga evolucionando.

Que a los desfiles de modas lleven a muchachas que superen el medio metro.

Que no somos tontos.

Que se fijen en su mierda y no en la de los demás.

Que me pueda ir a Japón.

Que sigamos por aquí.

Que el rabbit tenga mucha suerte porque se lo merece.

Que se usen más gomas (de las de borrar). ¿Qué os pensabais?

Que no se concedan las mismas subvenciones a los mismos de siempre.

Que veáis los que no lo hayáis hecho: The Wire 1-5

Que la viuda de David Foster Wallace busque otro manuscrito, por favor.

Que quien se quiera suicidar que lo haga. La vida es tuya, hostias.

Que se grabe la Sexta temporada de The Wire.

Que en nochevieja me pueda meter en la taza del water y cerrar la tapa.

Que el duende verde reparta caramelos por las calles y le arranque los vestidos a las petardas.

Que la gente vaya más al psiquiatra.

Que no se permita que enfermeros y médicos hagan turnos de 20 horas.

Que no consintamos que no se cubran las bajas de personal sanitario.

Que a mi medico de cabecera le salgan rábanos por los pabellones auditivos.

Que no escuche más eso de que le van a poner las correas que me da susto.

(se dice electrocardiotocógrafo)

-Si lo ensayáis varias veces en casa al final sale.

-Así lo hacía la Leti cuando leía los textos.

Que viva el modernismo, el post, lo hipster y Alpha Decay.

Que Javier Calvo siga traduciendo.

Que sigáis navegando y llenando bitácoras de versos que nos hacen sentir lo imposible.

(Que os estaremos esperando aquí en puerto o cerca de vuestro faro de luz).

Que repongan La bola de cristal.

Que descanse en paz Félix Romeo.

Y que sea de lectura obligatoria en los institutos: «Amarillo», de F.R.

Y A CALLAR.

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