Siempre nos quedará Tao Lin

sexo tras unos dias sin vernos

[Tan sólo un libro de relatos que comience así, puede ser algo fascinante]
[Os dejamos un ejemplo]
[Ahí va]

EL AMOR ES ALGO QUE SE VENDE
POR MÁS DINERO DEL QUE EXISTE

Era el mes en que la gente empezó a sospechar que los terroristas se habían infiltrado en las clases medias y conservadoras de Estados Unidos, que habían creado túneles subterráneos en las zonas rurales, como si fueran ardillas de tierra. Se temía que en cualquier momento un terrorista saliera de un túnel, se metiera en tu casa y y te cambiara el perro por una cosa que se parecía a tu perro pero que en realidad era una bomba. Se trataba de una nueva era del terrorismo. Ahora los terroristas eran más rápidos, más ingeniosos y más espabilados. Empleaban el habla coloquial y afirmaban ser filosóficamente sólidos. También le susurraban al viento cosas cáusticas y culturalmente condenatorias sobre McDonald´s, Jesucristo y Estados Unidos, y después, si les apetecía, si la situación lo requería desde un punto de vista escatológico, te rebanaban la cara con un tenedor-cuchara del Kentucky Fried Chicken.

Fragmento seleccionado del libro de relatos completos de Tao Lin: «Sexo tras unos días sin vernos», Alpha Decay

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«TAIPÉI», UNA NOVELA DE TAO LIN, ALPHA DECAY.

Taipei_Cubierta_DEF

 

—Qué —dijo Paul a un volumen normal.
—Nada —dijo Michelle, que seguía sonriendo un poco.
—¿Por qué sonríes?
—Por nada.
—¿Qué te ha hecho sonreír?
—Nada. La vida, nada más. La situación.

Fragmento de la novela de Tao Lin «Taipéi», publicada en España por Alpha Decay en su colección “Héroes Modernos”.

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Tenía y (tengo) ganas de «Vomit».

Muchas ganas, sí. «Vomit», la antología de poesía joven norteamericana seleccionada por Luna Miguel y publicada por El Gaviero Ediciones acaba de llegar al cuartel general de este manicomio. En breve, nos pondremos a leerla, como locos, claro. En breve, hablaremos mucho de él y ella. No hace falta abrir el libro para imaginar, o incluso suponer. Si uno, antes de empezar, lee el texto de la contraportada ya se hace una vital, acertada y fascinante idea de lo que en sus páginas encontrará.

He aquí la prueba:

Texto de la contraportada:

«Y abriréis el libro, y pasaréis las páginas, y os sorprenderá, lo sé: porque aquí no hay poesía. Ni belleza. Ni cursilería. Porque aquí el verso no está construido para complacernos. No hay piedad. No hay benevolencia. Lo que aquí hay es vida. Demasiada vida. (Luna Miguel)

Post de Luna Miguel sobre Vomit —Porque soy humana y otros humanos tramarán siempre nuevas maneras de matarme.

Autores y poetas seleccionados: Dorothea Lasky, Noah Cicero, Matthew Savoca, Tao Lin, Kenda Grant Malone, Megan Boyle, Ana Carrete, Cassandra Troyan, Brittany Wallace, Richard Chiem, Steve Roggenbuck, Jake Fournier, Kat Dixon, David Fishkind y Jordan Castro.

POEMA DE AMOR

trágame con agua
y me disolveré
viajaré a través
de tu cuerpo
peinando
tus órganos
con mis líquidas
pestañas
me mearás en la ducha
me haré humana
me limpiarás
mientras te cuento
con ojos muy abiertos
las cosas que he visto

Brittany Wallace (poema seleccionado de la antología Vomit)

—Qué duda cabe que estamos ante una grandiosa obra maestra de la nueva poesía joven norteamericana.

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Me Gusta Tao Lin #1

 

Tao Lin

 

Arremeter contra un  joven escritor importado de USA (Tao Lin, por ejemplo) es muy fácil. Lo puede hacer cualquiera. No hace falta carrera, ni Ser Filólogo, ni haberse leído toda la obra de Barthes. Soltar estupideces por boca y teclados sin ningún tipo de fundamento crítico y/o analítico también, y además, por desgracia, todo esto se ha convertido en deporte bloguero sin precedente con aplausos enlatados incluidos.

Casi siempre ocurre porque (el) llamémosle educadamente (individuo) que se pone, muy sabihondo y altanero [él], delante de su editor de texto y se hace una impotente paja mental que estalla en chorradas, para después dárselas de hipermegaculto honorario entre su cohorte de seguidores (profanos, pues), no sabe qué decir sobre el autor o libro en cuestión o no tiene, seguro, la capacidad de descubrir qué nos quiere trasmitir el autor. Vamos, lo que se dice:

leer entre líneas. ¹

¹ Descifrar códigos linguísticos no está a la altura de cualquiera (y que nadie se ofenda).

Porque para tal hay que pensar, discernir, leer, releer, anotar, analizar…. Uuuuuf, mucho.

Respetables son todos los lectores que pueden opinar y decidir si algo les gusta o no. No discuto este asunto. Pero, tío, si tienes la oportunidad de hacer públicas tus opiniones, ya sea en blogs, webs, diarios… y sabes que te va a leer la peña, joder, ten un poco de dignidad e intenta sacar lo positivo. Sé que es difícil y que algunas mentes calenturientas no dan para más y solo saben insultar y hacer diarreicas manifestaciones y vomitivos insultos chabacaneros de patio de marujas. Ordinariez, en resumen. Y lo peor de todo es que al personal le hace mucha gracia y vitorean y gritan por las ventanas y se mofan sin ni siquiera haber leído la novela y se convierten en ignorantes ecos de su mesiánico profanador de textos. Horror vacui. (¡Ja!).

Hostias qué tío, cuanto sabe, joder, se ha cargado al niñato este… Blablablablablablabla.

Lo siento pero este rollo no me hace puta gracia.

Entremos en materia:

Tao Lin está bendecido en nuestro país por la editorial Alpha Decay. Hasta la fecha han publicado estos títulos:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Muevo ficha. Mi turno. Respondiendo al título de este post:

Me gusta (Tao Lin) porque es un forense ™, sí, como suena, y por esto (luego lo explico), claro está, no le gusta a otros muchos. (Algoritmo, por tanto).

Forense de la sociedad, que nadie se lie. ¿Queda claro? Vale. Pues entonces sigo.

Explico:

Pensar en un señor de bata blanca delante de una mesa aséptica en un búnker hospitalario abriendo cuerpos y sacando vísceras produce, por lo menos, asco. Pero imaginen que esas vísceras se las lanzara a sus caras, sí, contra usted. ¡Zas! Vomitarían, les repugnaría, ¿verdad? Qué asco. Pues no, no debería provocarnos rechazo creo vamos, si todos tenemos lo mismo por dentro, al fin y al cabo. Fuera escrúpulos. Me dan más asco las hamburguesas del MacPato.

Ahora doy un giro brutal. No se pierdan. De aquí a NiuYork. Hala.

Cámara. Plano general.

Partiendo de aquella premisa (la del forense), vemos ahora a Tao Lin, en su apartamento de Manhattan, recién acabado su kimchi, vistiendo su bata (me da igual el color), se sienta delante de su Macbook y empieza a escribir, escribir, dialogar, observar… teclea… y teclea… bebe líquidos… piensa, fuma, habla, chatea, se deprime, se agota, se exprime, es-cri-be (la vida y la muerte, ¿se dan cuenta?) y mientras hace todo esto, arranca las vísceras, eso es, sí, las mismas que carcomen a la juventud y sociedad americana (y por extrapolación a la nuestra) y tiene el arresto de lanzárnoslas al papel y decirnos la puta verdad, lo que somos, hacemos, pensamos, comemos… Seres vulnerables, débiles, adictos, miedosos, depresivos, neuróticos, bipolares, contradictorios, solitarios, atormentados… Humanos, pues.

Su lenguaje es sencillo, sí, ¿qué queréis?, ¿otro En busca del tiempo perdido? (Qué rollazo el Proust). Tan sencillo como las formas que usamos para comunicarnos, tan sencillo como la posibilidad de ocultarnos detrás de las pantallas, las fobias y las filias y las miserias con las que vivimos. Diálogos rápidos, fugaces, condicionados por la premura y el vértigo al que estamos sometidos habitan su particular conjunto de códigos. Su literatura es experimental. Y gracias, Tao, porque si no hay experimentación esto aburre, y si aburre, se hunde. No se enteran, hostias.

Lo que nos ARROJA, duele, jode, revienta, molesta… porque a determinados individuos no les gusta verse (retratados ni reflejados), ¿verdad? Muchos (y yo el primero) somos como los personajes de sus novelas, pero oye, para escondernos TENEMOS el cinismo, que lo tapa todo, ¿verdad? El cinismo de los demás, por supuesto, aquí no me incluyo. Por eso No Os Gusta, porque os dice la puta verdad en la cara. Y por eso le insultáis, la manera más fácil y vulgar de defenderse. Volvemos al patio de las vecinas.

En fin, qué duda cabe, somos supervivientes extremos de la asfixia social.

Y lo percibes cuando lees a este autor. Con con una sencillez extrema (condicionada por una reacción per se postmodernista) Tao Lin revienta el sueño americano (todavía metafórico), configurando así el desánimo globalizado de todos—todos; todas—todas.

Puede que no cuente una historia, pero sí diagnostica con precisión y firmeza. Y me da miedo, y por eso me flipa. Psicoterapia narrativa, pues.

Refleja esa anhedonia in extremis que se extiende como una Peste implacable por todos nuestros conductos y neurotransmisores. Peste que nos han fabricado, y a posteriori, industrializado para hacer de nosotros un proyecto autómata mercantil. (Manipulación capitalista para entendernos).

Hoy, supervivir es levantarse por la mañana e ir a comprar el pan con los bolsillos vacíos. Joder, y en la puta tienda de la esquina nunca tienen pilas para mi radio portátil.
Protesto por ello y me dicen que alguien las roba todos los días.

En el chat de Gmail:

Yo: Tao, h u doin’, can I have some batteries?
Tao: Sure, i gotta go now but come home in 1 hour.

La sociedad tiene muchos males, está clinicamente enferma. Lo dice Tao Lin, forense especializado en nosotros mismos. Y al que no le guste, pues eso. Me controlo, que luego dicen que suelto muchos «que se joda».

«La masturbación es una vía de escape a la literatura», dijo Luis y le envió a Sam la foto de un stripper.
«Está sudando», dijo Sam.

«Creo que la han embadurnado con aceite», dijo Luis.
«Eso es gracioso, creo», dijo Sam.
«Llevamos toda la noche aquí sentados como imbéciles y todavía no sabemos qué hacer», dijo Luis.
«Me voy a masturbar, luego haré cualquier otra mierda y luego intentaré dormir unas veinte horas», dijo Sam. «Que pases una buena noche.»
«Que pases una buena noche, qué risa», dijo Luis.

Tao Lin: «Robar en American Apparel»
Alpha Decay. Héroes Modernos

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Amo a Tao Lin. Inteligencia superviviente.

Robar en American Apparel. Tao Lin

«Estás un poco raro», dijo Luis unas horas después por el chat de Gmail. «Estoy casi seguro de que tienes Asperger. La gente con Asperger y los que tienen desórdenes esquizoides de la personalidad suelen llevarse bien.»
«Esquizoide», dijo Sam. «Luis. Qué somos.»
«Mierda», dijo Luis. «Esto parece un eslogan. ¡Qué somos! Mierda. Un antropólogo podría estudiar nuestras cagadas dentro de mil años para saber lo que comimos.»
«Comida india», dijo Sam.
«Dirán: “Sam seguía una dieta vegana basada en alimentos saludables, vino y comida india. Luis engullía productos de Waffle House”.»
«Quiero reescribir mi novela en tiempo presente»; dijo Sam. «¿Hay algo en Word para hacer eso?»
«Lo dudo. Creo que tendrás que hacerlo manualmente.»
«Manualmente», dijo Sam.
«A mano», dijo Luis. «Consigue una entrevista en Suicide Girls, ese ha de ser tu siguiente paso. ¿Crees que en unos cinco años los medios nacionales crearán un término estúpido como “blogniks” para describirnos?»

«Robar en American Apparel», de Tao Lin está publicada en España por Alpha Decay en su colección Héroes Modernos.

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